Primer Linares
español en Sucre
Síntesis
Dr. Julio Argentino Linares Ovejero, nació en Salta, Argentina, el 9 de
julio de 1905 y murió el 22 de julio de 1989 en la capital de Córdoba a los 84
años de edad; vivió gran parte de su existencia en San Salvador de Jujuy (calle
Lavalle 275, casa que heredó de sus antepasados Eguren y Blas); fue médico
clínico, obstetra y trabajó en el Hospital San Roque. Luego de jubilarse se
radicó, con toda la familia, en la ciudad de Córdoba de donde era oriunda su
esposa (calle Paraná 678 y finalmente en Marcos Sastre y Martiniano Leguizamón
). Pocos meses antes de su fallecimiento, y en ocasión de visitarlo en Córdoba,
tuve con él, durante varios días largas e intensas conversaciones, entonces me
trasmitió detalles acerca de la familia Linares originaria de España y radicada
en Sucre, historia que complementé con búsquedas en Argentina, Bolivia y España.
Mi abuelo, José Felipe Linares
Castro, graduado de abogado en la Universidad Mayor “San Francisco Xavier” de
Sucre en 1891, radicado en Salta ocho años después, casó con María Ovejero
Blas y falleció el 25 de agosto de 1921 en San Salvador de Jujuy, cuando mi
padre sólo contaba 16 años de edad, truncándose así, prematuramente, el
principal vínculo con España y Bolivia. Desde entonces fueron muy esporádicos los contactos
epistolares de Julio Argentino con sus raíces sucreñas (básicamente, con una
tía monja, Francisca Linares, que murió en Tarija), para desaparecer totalmente
a partir de la década de 1930.
En aquellas largas pláticas que
mantuve con mi padre, poco antes de su fallecimiento, es donde surgieron
elementos sorprendentes que me llevaron a indagar, “in situ” -Llanes (Asturias),
Madrid, Sucre y Potosí- sobre mis raíces españolas, bolivianas, argentinas y
sus circunstancias.
Su abuela, el personaje más relevante
de entonces, dentro y fuera de la familia, en la ciudad de Chuquisaca
(Sucre): doña María Josefa Romualda Lizarazu, casada con Josè Bruno de
Linares y Bustillo(1) , conocida como “Doña Chepa”, públicamente
considerada la Tercera Condesa de Casa Real de la Moneda, heredera de extensos
y ricos territorios, además de una fuerte prosapia que puede rastrearse hasta
fines del 600 con Iñigo Jiménez, rey de Navarra, y Roberto I, rey de Francia, y
de allí en adelante —en sucesión continua de padre a hijo— por lo menos
con dieciocho reyes de la casa de Borbón y de Champagne. Finalmente se
entroncaba con los Condes de Beaumont a partir del Infante Luis de Beaumont
(hijo de Juana II de Navarra y de Felipe III de Evreux), los Vizcondes de Arberoa
y los Barones de Beorlegui. El 22 de febrero de 1753 fue otorgado —por parte
del Virrey del Perú, Manso de Velasco, confirmado en 1752 por el Rey Fernando
VI— el título de “Conde de Casa Real de la Moneda” a don Juan Josseph Carlos de
Lizarazu Beaumont de Navarra Centeno y Fernández de Heredia, Caballero de
la Orden de Carlos III, padre de doña María Josefa Romualda Lizarazu de
Linares (“Doña Chepa”), en reconocimiento por los servicios prestados al Virrey
del Perú en la Casa de la Moneda de Potosí y la inmensa riqueza extraída de mineral
de plata del “Cerro Rico”.
Al fallecimiento del primer
Conde de Casa Real de la Moneda, heredó el título su hijo primogénito Phelipe
Bartohollomé Pedro Josseph de Lizarazu Beaumont de Navarra y Lisperguer,
Tesorero Propietario de la Casa de la Moneda de Potosí y
Regidor Perpetuo de su Cabildo, quien falleció, sin sucesión, el 17 de diciembre
de 1818. Con aquel título, debió ser favorecida, como tercera Condesa, Doña
María del Carmen (1772 – 1845), hermana de Phelipe Bartohollomé que, luego de
dos fallidos matrimonios, tuvo cinco hijos naturales, cuestión que interrumpía
la sucesión. En consecuencia, a su
muerte en 1845, la distinción debió corresponderles, sucesivamente, a su
hermana doña María Josefa Romualda Lizarazu de Linares (1780 – 1858) y a su
hijo mayor, el Dr. José María Linares Lizarazu (1808 – 1861), primer Presidente
civil de Bolivia y principal líder de la causa republicana boliviana (1) .
Esto hizo imposible, naturalmente, que aceptara un título nobiliario vinculado
al pasado virreinal de su padre en Bolivia.
Doña María Josefa Romualda de
Lizarazu Beaumont de Navarra y Lisperguer de Linares Centeno, tatarabuela de
Julio Argentino Linares Ovejero (mi padre), no perfeccionó la documentación
para acceder al codiciado título, el que quedó vacante durante cien años.
En el año 1918, Don Lucio Elio y Coig, analizando
un parentesco retrospectivo con los
Lizarazu en la línea materna del 4º abuelo del primer Conde de Casa Real,
allá por el año 1540: 206 años antes del otorgamiento del título, reclamó para
sí, ante el silencio de la prole sudamericana, a un Juez español, el olvidado
título. Solicitó, además, que la denominación fuese simplemente “Conde de Casa
Real”, suprimiendo “de la Moneda”; a esta última quita, el Juez no hizo lugar.
Actualmente (2012), detenta el título
el madrileño embajador de España en Inglaterra Don Carlos Miranda y Elio;
nacido el 27 de febrero de 1943.
La personalidad:
Narra el historiador Don Nicanor
Arana Urioste en su libro “Linares, Patricio Cristiano” lo
siguiente:
“Don Mariano Linares había contraído
nupcias con doña Benedicta Romero Rivero en el año 1862 (a los 53 años de
edad), estableciendo su hogar junto a su madre, la Condesa de Casa Real, en la
casona que ésta poseía en Sucre...”. “Era de fama en la ciudad el carácter
dominante de Josefa (“Doña Chepa”), con quien no se avino ni entendió la recién
desposada, cuya situación resultaba apocada frente a la avasalladora
desenvoltura de su suegra”.
El Dr. Nicanor Arana Urioste también
nos cuenta: “Todo el país, por lo demás, mantenía sus estratos sociales con la
rigidez adquirida en su estructura por obra de la conquista española y de la
sujeción de la inmensa mayoría de la población aborigen...” “La
institución española que sobrevivió en las Indias, con referencia a la
organización de la familia desde el punto de vista económico, fue el mayorazgo
que, a principios de la República, todavía conserva su influencia, otorgando al
mayor de los hijos varones de una familia preeminencia sobre sus hermanos, al
menos cuando se trataba de la propiedad rústica. El mayorazgo crea la
institución destinada a conservar la tierra evitando su disgregación en
desmedro de la producción agrícola y de la unidad de la familia. El hermano
mayor continuaba invistiendo parte de la autoridad paterna y su derecho de
primogenitura daba lugar a verdaderos privilegios que, por ser tales, no podían
ser aceptados como justos por el liberalismo de la época, razón por la que
fueron abolidos una vez constituida la República; pero mantenía mucho de su
prestigio en las costumbres y en una familia como era la de la Condesa viuda, quien hizo
sentir su influencia moral más que legal, debido también al fallecimiento de
don José Bruno de Linares y Bustillo (su esposo)...”
Manuel Frontaura Argandoña, en su
libro “El Dictador Linares”, nos cuenta en referencia a José María
Linares Lizarazu,(1) futuro Presidente de Bolivia: “De este modo, es
un republicano consciente; olvida sus títulos nobiliarios y es y será, nada más
ni nada menos, que el ciudadano José María Linares, a secas. Es económicamente libre,
porque sus propiedades agrícolas le dan renta suficiente para vivir en la
abundancia, amén de que las de España están por recobrarse. Es ideológicamente
libre y señor de sus actos. En ese
momento es el individuo que más blasones universitarios ostenta en el
nuevo país...”
“Tal vez por inspiración de su madre
cree llegado el momento de visitar la casona ancestral. Y se traslada a España,
donde encuentra enrevesados los intereses de la familia, difícil la defensa de
ellos, mal predispuestos a los magistrados de la Península para ponerle en
posesión de su heredad. Estudia leyes y se toga brillantemente, reivindica su
hacienda y hace la obligada peregrinación a Roma...”
Al parecer, Don Mariano Linares
Lizarazu, mi tatarabuelo, cuya intensa vida social lo llevó a casarse (o
convivir) con doña Jacinta Rivas, fruto de lo cual nació su primer hijo a quien
le puso su mismo nombre y que legitimó como su primogénito: Mariano Cipriano
Cornelio Linares Rivas, en todo de acuerdo a lo normado por el Derecho
Romano, fuente de inspiración de la legislación occidental, cristiana y
virreinal. Es decir: dicho derecho, en el capítulo atinente a la patria
potestad y cuando se refiere al nacimiento y la legitimación, sostiene que los
hijos nacidos de concubinato, llamados “liberi naturales”, seguían
la condición de la madre, en virtud del hecho cierto de la procreación. Pero,
por influencia de las ideas cristianas, el derecho posclásico introdujo la
legitimación como medio jurídico por el cual el hijo natural alcanzaba la
calidad de legítimo, quedando sometido a la patria potestad. Para que dicha
legitimidad fuera válida era necesaria la presencia de determinados requisitos:
concepción fruto del concubinato, o sea, aquella relación permanente (tuvo un
segundo hijo: Mamerto, fallecido a edad temprana), distinta del matrimonio. No
era posible la legitimidad si los hijos eran adulterinos (si uno, u otro o los
dos padres eran ya casados) o incestuosos (nacido de padres parientes entre sí,
en grado prohibido). “El rescripto imperial fue el medio de legitimar en el
derecho Justiniano. Producía efectos plenos y de esta suerte el hijo entraba en
la familia del pater, sometiéndose a su potestad, con los
beneficios que acordaba la consanguinidad”. Todas estas eran condiciones
que se dieron plenamente en la relación de Don Mariano y de Doña Jacinta;
y si de herencia nobiliaria o inmobiliaria se tratase, era Don Mariano Cornelio
Cipriano el heredero.
En consecuencia,
ingresaba al mundo Mariano Cornelio Cipriano Linares Rivas (futuro
artista plástico -pintor-) el día 16 de septiembre (conmemoración de dos
defensores de perseguidos cristianos —lapsi— y finalmente desterrados:
el Papa San Cornelio y el Obispo de Cartago, San Cipriano) sin
poder saber todavía el año, porque no logramos encontrar la partida de
nacimiento en los registros de aquel período. Mi abuelo José Felipe Linares
Castro, fallecido a los 53 años de edad el 25 de agosto de 1921 y enterrado en
el cementerio de San Salvador de Jujuy; bisnieto directo de “Doña Chepa”.
Se inscribe,
así, Mariano Cipriano Cornelio Linares, en la línea sucesoria de la
primogenitura y la heredad.
En el año 1996 recibí una respuesta
—a una carta que yo enviara y en la que solicitaba algún dato de mis
parientes— del Dr. Joseph M. Barnadas, Director del Archivo-Biblioteca
“Monseñor Taborga” de Sucre. En ella transcribe:
“Mariano Cipriano Linares español
soltero é hijo lejítimo de D. Mariano Linares i de Da.
Jacinta Rivas vecinos de esta Ciudad i feligreses de esta Parroquia, con Da.
Regina Castro española soltera e hija lejítima de …”, como reza en la
Partida de Matrimonio de Mestizos y Españoles del libro Nº 14 del 15 de marzo
de 1863, con motivo del matrimonio celebrado en la Parroquia “Sagrario de
Guadalupe” en Sucre. Dicha respuesta concluye: “Sucre, 16 de octubre de
1996. Certifico que son transcripciones fieles a los originales
correspondientes. (Firmado) Dr. Joseph M. Barnadas
DIRECTOR”; y con sello: Archivo Biblioteca
Arquidiocesanos “Monseñor Taborga” Sucre Bolivia.
Maria Josefa Romualda (“Doña Chepa”)
registra en la línea directa de nuestros parientes estabn: Sancho
III Garcés, rey de Navarra que tuvo con Sancha de Aibar un hijo natural; Ramiro
I, primer rey de Aragón (1035 – 1063); un nieto: Sancho V Ramírez, rey de
Navarra y Aragón (1076 – 1094) y tres bisnietos: los reyes de Aragón: Pedro I
(1094 – 1104), Alfonso I (1104 – 1134) y Ramiro II el Monje (1134 –
1137). O de otra de las líneas familiares también directas, el caso de: García
III Sánchez, el de Nájera, Rey de Navarra (1035 – 1059), que tuvo un hijo
natural -con una mujer cuyo nombre no se supo-: el Infante Sancho, su hijo
Ramiro Sancho casado con Cristina (hija del Cid Campeador) y, a partir de
allí, los Reyes de Navarra: García IV Ramírez (1134 – 1150). Sancho VI
(1150 – 1194). Sancho VII (1194 – 1234). Teobaldo I (1234 – 1253). Teobaldo II
(1253 – 1270). Enrique I (1270 – 1274). Juana I (1274 – 1305). Juana II (1328 –
1349) y Luís, Conde de Beaumont y Evreux, casado con Juana de Durazzo.
Interesa recordar la rama de los
Borbones, hoy presentes en el Reino de España: "El caso de
Carlos IV, casado con María Isabel de Parma…". "O el de la reina
Isabel II (de España), casada con Francisco de Asís…” Sus hijos
fueron doce, uno de ellos Alfonso XII, el bisabuelo del Rey emérito Juan Carlos
I.
En Conclusión.
El título de
“Conde de Casa Real de la Moneda” —si “Doña Chepa” lo hubiera perfeccionado y descartada
la heredad por parte de su primogénito, José María Linares,(2) en razón de su posición política como líder
anti monárquico y Presidente Republicano de Bolivia— le hubiera correspondido
al segundo hijo de doña Romualda, el Dr. Mariano Linares Lizarazu y de allí,
a su primer nieto Don Mariano Cipriano Cornelio Linares Rivas, padre de
José Felipe Linares Castro, bisnieto de Romualda, primer hijo varón, abogado,
quien en marzo de 1896 iniciara trámites para radicarse definitivamente
en la República Argentina. Así llegamos a su tataranieto, el Dr. Julio
Argentino Linares Ovejero, mi padre. Luego
al cuarto nieto primogénito, el Dr. Julio Alberto Linares Carranza (bioquímico),
como quinto nieto al Julio Ernesto Linares Quintana (arquitecto, sin
descendencia), de allí a su hermano el Dr. en Biología Mario Alfredo Linares
Quintana y de él a su hija mayor Blanca Micaela Linares Moya, nacida en San
Salvador de Jujuy el 16 de agosto de 2008; quién podría ser la legítima poseedora civilísima del título de Condesa de Casa Real de la
Moneda.. Esta, seguramente, es la línea sucesoria de la hoy tan
disputada gracia.
Descendientes
Linares en Bolivia tramitan en España -por tercera vez-, un juicio para
“desembarazar” el título de Conde de Casa Real de la Moneda, y que consideran
indebidamente re otorgado.
21 de junio de 2012
Dr. Alfredo Linares Carranza.
(DNI 7286503. Calle Ernesto Católlica 5100. Altos del Zapla
San Salvador de Jujuy. Argentina).
5 de enero de 2026.
(1) Jose Bruno de
Linares y Bustillo, nacido en Llanes (Asturias) el 06-10-1759; bautizado el
13-10-1759. "Residente en la Villa y Corte de Madrid, Oficial de
la Contaduría de Indias y Administrador de la Aduana de la Villa
Imperial de Potosí; Noble de Sangre y Solar (expediente ganado en
05-12-1788). Hijo de Josè de Linares Moro y Gutierrez y de Marìa Antonia de
Bustillo Moro y Fernàndez; Hidalgos de Llanes..."
(2)“José María Linares Lizarazu (hijo de José Bruno de
Linares y Bustillo –español-, hermano de Mariano). Presidente de Bolivia:
1857-1861. Nació en Ticala, Potosí, el 10 de julio de 1808. Todo lo puso en su actuación política en la que gastó toda
su fortuna hasta morir casi en la miseria. Ocupó, desde su juventud, cargos
políticos de lustre: diputado, prefecto de Potosí, ministro de Estado del general Velasco y
ministro plenipotenciario. Estudió ciencias sociales. Como ministro de Bolivia en España firmó el tratado en que esa nación reconoció oficialmente la
independencia de Bolivia. A su regreso al país salió elegido diputado. Durante
su vida política fue deportado y vivió en Perú, Chile y Argentina. En 1857, mediante golpe de Estado, ascendió a la
presidencia. Gobernó con rectitud e inflexibilidad. Apoyó la fuerza de su
gobierno en la ética, con acciones implacables contra quienes transgredían la
ley. Para hacerlo se declaró dictador, aplicó severas medidas de fiscalización. Redujo
drásticamente los fondos del ejército y sus efectivos. Fue escrupuloso y
austero en el manejo del erario público, con reducción de sueldos redujo el
déficit público. El 14 de enero de 1861 fue depuesto por un golpe de sus
propios acólitos: Ruperto Fernández, Manuel Antonio Sánchez y el General Achá.
Murió seis meses
después en su exilio de Valparaíso, Chile el 23 de octubre de 1861.” (Wikipedia).
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