Relato III: Video de You Tube: Donde nació Guemes

          
   

  Donde Nació Güemes

 

          El lugar donde nació el General Miguel Martín de Güemes suscitó una larga polémica por la falta de una documentación fehaciente  de época con respecto al lugar y día precisos del natalicio  . La tradición oral y los documentos que aporto vienen a resolver -para mí criterio- una inútil controversia:

 

         Transmisión oral de la familia Ovejero de Salta y Jujuy. 

     El Dr. Julio Argentino Linares Ovejero (1)  (mi padre), contó lo que sabía su abuela -hija de uno de los protagonistas de esta historia-, Doña Ifigenia Serapia Blas y Eguren (n. Jujuy, esposa de José Gabriel Ovejero Zerda), acerca del nacimiento de Güemes como un acontecimiento fortuito, anecdótico, azaroso: Decía que María Magdalena de Goyechea y la Corte (2) (n. 1763 – S. S. de Jujuy), decidió trasladarse desde Salta a San Salvador de Jujuy con un embarazo avanzado, el de su segundo hijo, de otra forma y con un recién nacido hubiera sido imposible; decisión tomada ante  la noticia de que su padre padecía una grave enfermedad, quien falleció poco tiempo después (1785). Luego de la visita decide el retorno a la Ciudad de Salta. Ya en camino y próximo a la localidad del Carmen, inicia el trabajo de parto, lo que obliga detener la marcha. Ante la emergencia da a luz en una vivienda próxima a “El  Carmen", en una zona de quintas sin una adecuada asistencia médica llamada “Los Pericos”, probablemente en la casona  "La Quinteja" propiedad de la familia Villafañe Ovejero, jurisdicción de Salta; desde 1834 Provincia de Jujuy (3).

    Así, y en ese lugar, nace su segundo hijo Martín Miguel. Al día siguiente, necesariamente, reanudan la marcha, siguiendo el histórico camino: San Salvador de Jujuy - Los Alisos - A la derecha de la actual ruta: Sala La Cabaña - cruce del Rio Perico - Posta Rio Blanco con su Capilla - por el Río Los Sauces - Sala y Posta Los Camperos - Sala La Angostura - La Caldera - Ciudad de Salta. Un recorrido -en aquel entonces- calculado en 45 Km; para ser bautizado en la Catedral de la dicha Ciudad de Salta. 

          Debe tenerse en cuenta que a los Ovejeros, además de la amistad, los unía una frecuente y estrecha relación con los Güemes. Fue, justamente, Don José Ovejero Ramírez (4) el bisabuelo de quien trasmitió esta tradición oral es el que adquiere la casa donde pasó su niñez el futuro General y que ocupó nuevamente al casarse (calle España 730  -actualmente "Museo GÜEMES"- ciudad de Salta).

 

            Este inaudito y particular nacimiento nos anticipa en el tiempo la vida del Caudillo, y es corroborado científicamente por documentos que a continuación se detallan:

 

  Coronel Emilio Bidondo.

 En el Nº 37 de la revista-libro Historia, correspondiente a marzo-mayo de 1990, que aparece trimestralmente en la Capital Federal, el coronel (RE) Emilio Bidondo publica un artículo donde sostiene que “no hay prueba evidente sobre el nacimiento de Güemes en la ciudad de Salta”; aportando los siguientes datos documentales:

 

a)         El Coronel Bidondo Inserta una copia de la Foja de Servicios del cadete Miguel  Martín de Güemes que obtuvo, a raíz de su participación en el Primer Congreso Internacional Militar de España en 1983, de los Archivos del Castillo de Simancas, Valladolid; donde consta el siguiente informe: «su país Jujuy». (5) 

 

b)        Agrega que don Joaquín de la Pezuela (6) -que fuera virrey del Perú y antes comandante de las fuerzas realistas del Alto Perú, a las que el prócer contuvo en 1814 en su intento de llegar a Buenos Aires para deponer al gobierno central de las Provincias Unidas-, expresa en su Memoria Militar 1813-1815, que cuadrillas numerosas de gauchos eran «agitadas por un Güemes natal de Jujuy». 

 

           

              Luego de analizar las fuentes que fundamentan la historia del nacimiento del General Martín Miguel de Güemes Goyechea -quien lleva los nombres de su abuelo materno: Martín Miguel de Goyechea, Teniente  Gobernador de Jujuy-; se concluye que la polémica ha finalizado.  
        (Los pueblos de Perico del Carmen y el de Perico de San Antonio deben difundir este inaudito capítulo de nuestra historia y rendir homenaje al hijo de su tierra.)
_                                           ___________

 

              Debe decirse -enfáticamente- que el General Miguel Martín de Güemes es uno de los mayores héroes de la libertad, Su lugar está en cada punto de nuestra Latinoamérica, por encima de cualquier regionalismo egoísta. Su figura derrotando -con un inédito ejército de gauchos montoneros- al mejor ejército de aquel entonces en el mundo, el Español, venido de la escuela napoleónica, lo ubica entre los Más Grandes de América.-

 

           

E        (1) Esta tradición oral fue narrada en reiteradas oportunidades, por mi padre el Dr. Julio Argentino Linares Ovejero, quien desempeña su profesión como médico clínico obstetra en el "Hospital San Roque" de S. S. de Jujuy (9 de julio 1905 Salta-1989 Córdoba); habiéndola recibido, a su vez, de su abuela materna Doña Ifigenia Serapia Blas Eguren (n. en Jujuy, hija de Don Pascual Blas*), casada con Don José Gabriel Ovejero Zerda (n. 1836 - Salta); hijo, este último, de D. José Ovejero González, fundador del Ingenio Ledesma y quien adquirió la propiedad de la calle España 730 en la ciudad de Salta (todavía en pie y a partir del 22 de marzo de 2017, Muso Güemes). Allí funcionaron las oficinas del padre del General, pasó su infancia y posteriormente, después de casarse, volvió a habitarla. 

    *Don Pascual Blas (casado con Josefa Ursula Eguren), se contaba entre los 34 màs "Grandes Propietarios de Jujuy". "Estadísticas de las Propiedades, Jujuy 1855". Cuadernos FHyCS Nº 21-11-22 año 2003. Cuadro 2. Universidad Nacional de Jujuy.

       (2) María Magdalena de Goyechea y de La Corte (madre del General), nacida en San Salvador de Jujuy, 1764. Casada en Jujuy con el español Gabriel de Güemes Montero, nacido en Abionzo, Santander, 1748. Nombrado, en enero de 1778, Tesorero Oficial en las Reales Cajas de San Salvador de Jujuy; luego trasladado como tesorero en la Real Hacienda de la provincia de Salta. (Primer hijo: Dr. Juan de Dios Tomás Manuel de Güemes Goyechea, nacido y bautizado el 8 de Marzo de 1783 en San Salvador de Jujuy; abogado graduado en la "Universidad Mayor San Francisco Xavier", de Sucre, Bolivia). Padre : Martín Miguel de Goyechea y Argañarás, Teniente Gobernador de Jujuy, nace y muere en San Salvador de Jujuy (1732 – 1785). Madre: Ignacia de la Corte Rosas, nace en San Salvador de Jujuy. Abuelos: Antonio de la Corte Rosas (n.  España.), y María de Palacios Ruiz Llanos (n. 1700 Jujuy). Bisabuelos: Juan de Palacios Martínez de Iriarte (n. 1680 – Jujuy), y Juana Crisóstoma Ruiz de Llanos Albarracín (n. Jujuy – Fall. 1729 Jujuy), etc. Pudiendo llegar hasta la fundación de San Salvador de Jujuy.

              (3)  “Los Perico”. Llamada de esta forma por la abundancia de loros “pericos” que se encuentran en esa zona. Comprende una amplia región agrícola ganadera –ya presente en aquella época-, desde la actual ciudad de Perico de la Estación, pasando por Perico del Carmen, hasta Perico de San Antonio.

           (4) “… José Ramírez Ovejero, quien en 1830 había fundado el Ingenio Ledesma, en la vecina Provincia de Jujuy, que en el siglo siguiente llegaría a ser el ingenio azucarero más grande de Sud América.”   (María Fernanda Justiniano. «Poder y riqueza en Salta a fines del siglo XIX: ¿cuánto de vacas y cuánto de azúcar?». Revista Escuela de Historia, Facultad de Ciencias Económicas y Facultad de Humanidades, Universidad Nacional de Salta).


              (5) Los datos volcados en la foja de servicio tienen que haber sido consignados por el propio cadete Güemes: "su país Jujuy". (“13 de febrero de 1799: Se le da de alta como cadete de la Compañía del 3er. Batallón del Rey. Fixo en Buenos Aires, destacado en Salta”).


              (6) Joaquín González de la Pezuela Griñán y Sánchez de Aragón Muñoz de Velasco (Naval, 1761 - Madrid, 1830) fue noble, militar y político español, I marqués de Viluma. Tras derrotar al general rioplatense José Rondeau en la Batalla de Viluma o de Sipe Sipe,1​ fue nombrado trigésimo noveno virrey del Perú (7 de julio de 1816 - 29 de enero de 1821) y capitán general de los Ejércitos. 

Wikidata.

Fe de bautismo del futuro General Güemes: 

"En esta Santa Iglesia Matriz de Salta en nueve de febrero de mil setecientos ochenta y cinco, Yo el Cura Rector más antiguo exorcicé, bauticé y puse óleo y crisma a Martín Miguel Juan de Mata, criatura nacida de dos días, e hijo legítimo de don Gabriel de Güemes Montero y doña María Magdalena de Goyechea y La Corte y fueron sus padrinos de agua y óleo don José González de Prada, Contador Ministro de Real Hacienda y doña María Ignacia Cornejo y para que conste lo firmo. Dr Gabriel Gómez Recio”.

  En el único registro de la época -con motivo del Sacramento del Bautizo- y con respecto al nacimiento de Martín Miguel Juan  de Mata Güemes y Goyechea, no se hace referencia: ni al día, ni al lugar donde ocurrió dicho nacimiento.-

 

Notas: 

Esta tradición oral tiene tres escalones, a saber:

1) Josefa Ùrsula Eguren.

2) Ifigenia Serapia Blas.

3) Julio Argentino Linares: 

4) Sus siete hijos, entre ellos Alfredo Linares.

 

Primera publicación en el Blog "Latinoamérica Alfredo Linares Argentina”, 17 de diciembre de 2012: "Nacimiento de Güemes".


Dr. Alfredo Linares Carranza

La primera publicación -realizada en este Blog por el Dr. Alfredo Linares Carranza- acerca del nacimiento del General Güemes, fue el 17 de diciembre  del año  2012 y replicada por historiadores posteriormente.

https://www.blogger.com/blog/post/edit/8141188418537743176/1645824486257522025



Relato II de You Tube

La Diadema 

https://www.youtube.com/watch?v=NJng281f9lc&authuser=0

Arcanos

 
Arcanos
A y A
(Secretas, ocultas, solo dos letras)  
 
Diviso pájaros que indagan,
revelan respiros y esencias,
tramitan hálitos y los sueños.
 
Es la lluvia que discierne:
mis follajes y tus espigas.
 
Incitantes latidos del pecho;
ojos brunos, alegres, listos,
invocan demandas y arrestos.
Manos inquietas, quiméricas
ruedan ardientes, averiguan.
 
Se abren como las flores
y sus pétalos y sus soles.
Son néctares categóricos:
 dos mundos en un oasis.
 
Remontemos enredados
esos pájaros en el viento
y mis risas y tus cantos.


Avatares: Rosas. Varela. Lavalle

 

Doña Ifigenia

 

La Casona.

I

 

A finales de la década de 1940 la calle Lavalle al 200 entre Belgrano y San Martin en la ciudad de San Salvador de Jujuy, ofrecía casas antiguas venidas algunas de la mismísima colonia. Una de ellas edificada en el siglo XVII, ostentaba paredes gruesas de adobes, jadeantes puertas y rejas forjadas con la fragua y el martillo, al igual que las bisagras y cerraduras; atrancaban por lo alto un enjambre de troncos trabajados con azuelas, caña y torta de barro, finalmente, en hechura posterior, fue rematado con tejas chunqueras. Aquel ícono histórico fue modificado parcialmente a fines de 1930 y demolido sin piedad por los “inversores inmobiliarios” hijos de los últimos migrantes asiáticos; ahora convertido el caserón en un extenso galpón que luce un frente de vidrieras con una multitud de zapatos izquierdos. Aquella cuadra es la que yo recorría varias veces en una jornada, por los mandados de mi madre al almacén.

 

Asesinato de Lavalle.

II

 

          En la vereda de enfrente, todavía en pie, queda la casa donde fue asesinado Juan Galo Lavalle, de cuya muerte desfilan diversas versiones; una de ellas corrió de boca en boca hasta nuestros días. Se trata de lo que vio doña Ifigenia Eguren de Blas vecina en la vereda de enfrente: (calle Lavalle 275 actualmente): contó esta señora que al salir de la primera misa de la Iglesia de San Francisco, muy temprano, advirtió un revuelo en la residencia del Dr. Bedoya, abogado boliviano por entonces ausente, ocupada sin permiso  la casa desde el día anterior por el General unitario en su retirada final luego de la última derrota y según dijeron acompañado por una hermosa salteña. La señora de la misa, esposa del comerciante español Don Pascual Blas (con su almacén en la esquina próxima de calle Belgrano, quien había provisto la tarde anterior de los alimentos destinados a los oficiales que acompañaban a Juan Galo) se aproximó al lugar y luego de algunos titubeos, ingreso a la morada, allí vio en la galería que rodea el primer patio y en la esquina más próxima a la entrada, al general con su camisola blanco ensangrentada y una herida en el cuello, había salido del dormitorio que está a la derecha luego de la entrada y se dirigía al baño ubicado al fondo del patio (desaparecida la letrina del  pozo ciego y el rincón del agua, ahora   transmutado para recibir turistas), cuando un ex soldado, conocedor de los pasos de Lavalle y la paga ofrecida por su  cabeza, entreabrió la puerta principal esperando el paso del General, llegado el momento disparó en forma certera con un arcabuz al verlo pasar. Cuenta la historiografía que el asesino cobro el rescate que ofrecieron y termino también él muriendo tempranamente en un despacho de bebidas en la Ciudad de Salta.

 

 

                                               La divisa federal.

                                                              III

 

          Se despertó muy temprano con el primer llamado a misa de las campanas franciscanas.  La criada ayuda a vestirse a Doña …… va superponiendo desde lo más profundo de su anatomía, un culote elástico una camisola rematada en puños bordados, vestido invernal marrón tenebroso que la cubre hasta los tobillos, un saco negro de lana tejido a mano y un manto purificador  a partir de la cabeza, medias sostenidas con ligas por arriba de las rodillas y zapatos negros abotinados que la ayudante logra calzar con dificultad y ajustar con cordones de difícil tramado. Partió muy temprano desde su casa, a media cuadra de la viejo Iglesia San Francisco, de “La Muy Leal y Constante Ciudad de San Salvador de Jujuy”. En la entrada principal algunas personas detenidas delante de un mesa improvisada con un cuaderno, tintero y pluma, una caja cerrada, detrás del escritorio dos soldados federales con cintas y una caja de madera cerrada. La señora se detiene por un instante y luego trata de ingresar a la Iglesia, otro federal se lo impide y le recuerda: “Debe pasar por la mesa”; sorprendida por la novel disposición cumple el mandato, frente al tablero descubre a otro uniformados y le informa:

-El señor de la puerta me manda aquí, dice que no llkevo el moño.

-¿A ver señora?

-¿Qué pasa? No entiendo lo del moño.

-¡No se puso el moño, señora!

¿Qué moño?

¿No sabe usted que en los lugares públicos tiene que ponerse el moño?

-No, no estoy al tanto.   

-¡Me permite…? -Y uno de los apostados abre una caja y extrae un penacho.

-Siéntese. Uno de ellos hace caer una gota de cola de carpintero que extrae de un pote de vidrio sobre el tul que cubre la cabeza de Ifigenia, el compañero adhiere, allí, el moño rojo punzo.

-Y esto ¿Por qué es?

-Por orden del Restaurador a partir del mes pasado. Es la divisa Federal que tienen que llevar todos. (1)

 

 

        Felipe Varela Vino

IV

 

Contaba Julio Argentino Linares, que en una de las retiradas de Don Felipe Varela, llegado a San Salvador de Jujuy con su tropa y bien informado por algún “colaborador”, se dirigió a la casa, desocupada pocas horas antes, de Don Pascual Blas (2), el propietario del almacén de ramos generales de la esquina; entró a caballo (ahora calle Lavalle 275) hasta el segundo patio, el del parral, sin desmontar a la izquierda del ingreso entre el portal y la reja de la habitación, desenvaino la espada y de un certero sablazo degolló a la imagen hueca de San Antonio apostada contra la pared del patio: un impresionante retintín se disparó sobre el piso de lajas lo que puso en alerta a los oficiales que lo acompañan: El suelo quedo poblado de monedas de plata. (¿Alcancía del adinerado Don Pascual?).

-¡Recojan todo! –Fue la orden final del Jefe…   

 

                                    ____________________

 

 

 

(1)- “Por otra parte, el propio: Tomás de Anchorena no dejó desde su casa, de seguir influyendo en Rosas. El decreto imponiendo el uso de la divisa federal el 3 de febrero de 1832, fue consultado previamente por carta de Rosas a Tomas de Anchorena -2 de enero- y aprobado por éste, quien agregó además algunos detalles.”

“apogeo y ocaso de los Anchorena” Juan José Sebreli. Pág. 172. Editorial “Siglo Veinte”.

Procusto

  

El Lecho de Procusto

 (“El Varón Castrado”)

Joseph Goebbels mano derecha de Adolfo Hitler, ocupó el cargo de “Ministro para la Ilustración Publica y la Propaganda” durante el III Reich. La frase más famosa de Joseph Goebbels: “Miente, miente, miente que algo quedará, cuanto más grande sea una mentira más gente la creerá”.

 

 

 

Uno de numerosos episodios creados durante varios años a partir de denuncias falsas prohijadas por la Ley e instrumentadas por una “famosa abogada ARPÌA” para satisfacer y cobrar a una narcisista psicópata: ¿Mitómanas?... No: Mobbing – acoso moral -.

 

 

 

 

Una mujer(1) (inspirada en Damballah–Wedò: “Señor de los tesoros” de la religión  Haitiana), con su “abogada”(2); la esposa, acompañada por dos familiares(3), amigas(4) y una dependiente fiel(5); con intenciones monetarias, hizo una  imputación inexistente afirmando que su marido(6) era un ardiente violento y el Juez le decretó la expulsión inmediata del hogar y la consecuente  “perimetral” –carente de investigación ni prueba alguna- como lo dicta la  Ley que permite y acepta como válidas  ¡¡denuncias falsas, sin más…!! ¿Qué le implicó dicha categorización?:

A) Perimetral 1: El alejamiento  a una distancia no menor a los trecientos metros de la vivienda edificada por él para la familia y donde creó, además, “su zona íntima, creativa”. Expulsión incuestionable de su hogar y con lo puesto, rapidito, mientras vigila un policía!

 

B) Perimetral 2: Prohibición de concurrir a un bien propio que administra. Allí, la acusadora, ocupa sin derecho un lugar comercial de privilegio, negándose a retirarse. 

C) Perimetral 3: Como en cualquier otro lugar del mundo donde se pueda encontrar ella, observando los 300 metros de distancia.

D) Le trabó embargo sobre  sus ingresos durante varios años y trató de retener para sí, también, el bien propio del entonces marido. Al momento de recuperar lo embargado, luego del pago de honorarios y el efecto inflacionario, lo percibido resulto irrisorio; acrecentada, además, la deuda impositiva a nivel astronómico.

                                 ("Chauchas y palitos")

 

La calumnia, dice Maquiavelo: “Es un poderoso recurso en las manos de los ambiciosos/as.” 

 

(“Sin derecho al pataleo”)

 

Fue sometido a varios psicodiagnósticos:

1)    -Dos ordenados por el “juez”.

2)    -Otro aportado por la parte acusada. 

3)    -Un cuarto pedido por el imputado y que lo fuera por una junta de notables del Poder Judicial. 

4)    -El de una psicóloga de prestigio (durante varias semanas de sesiones) solicitado personalmente por el demandado .

¡Ninguno de los informes, abundantes en tecnicismos, revelan características de violencia!

 

Pasados varios largos años, el infortunado, luego de leer “El hombre en busca de sentido” del gran psiquiatra Viktor Frankl, quien en época del nazismo  por ser judío lo apresaron y trasladado a campo de concentración. Al llegar a la estación de  Auschwitz fue “desvestido” física y psíquicamente, cambiándole su identidad por un numero tatuado en el brazo (cómo el número, del expediente) Es así que el “culpable” se vio impelido a buscar alivio en los escritos de Lèvi Strauss en “Mitologías” y “Pensamiento Salvaje”.

Cansado ya de lo “ritual decorativo” que acontece desde el bautizo, acude a su memoria el transcendental sincretismo afroamericano de la religión Vudú con fuerzas vitales y  el ritmo musical de los tambores: quienes invocan  al intercesor “Loas”: el “Dios que abre las barreras”, para que se haga justicia.

Es urgente poder ingresar al “único bien propio” y su principal fuente de ingresos. Una parte  de ese lugar es el que invade en forma indebida la mujer que en léxico inelegante se señala como “una ocupa”. Además, desde allí proclama injurias, amenazas y denuncias en contra de su ex marido. Edificio que, por más de cuatro años, fue abandonado a su suerte por ausencia –obligada- de su dueño y administrador; acumulándose impuestos y otras obligaciones por una importante cantidad, impaga: ¡¡La perimetral…!!. 

(“Dineros del sacristán, cantando se vienen y cantando se van”)

____________

 

¡¡Pasados varios años solicitando volver a trabajar en su propiedad, las apelaciones dieron resultado!!: Suena el teléfono celular, es una llamada del letrado.

-Hola.

-Hola. –Contesta.

-Tiene que venir ¡YA! al juzgado. Es por la perimetral.

-¡¡Buenísimo, Voy!! 

(“El parto de los montes”)

 

____________

 

Parte en automóvil. Necesariamente pasa por la zona del Complejo Comercial que edificó con ahorros de su profesión antes de casarse y lo administraba. Desde la sentencia de alejamiento forzoso tiene que transitar por  calles alejadas de su hogar y también del lugar de trabajo. El Juez,  ante la delirante denuncia de que el individuo es “peligroso en cuestión de terror de género” -varón contra mujer- como está instalado en la sociedad, acostumbrada por la realidad de la locura masculina: los terribles femicidios y desconociendo las estadísticas que revelan que hay una mujer psicópata narcisista por cada tres o cuatro hombres de igual o peor calaña(a) le impuso la  “perimetral”. Como se dijo:

-Por un lado, el no acercamiento a la casa familiar, la que construyó él sobre un terreno de ella.

-Por el otro, al citado bien propio del acusado, por ser  este el lugar donde ella ocupa en forma ilegal y gratuita parte importante del inmueble ¡!

(“Gozando de la fresca viruta”)

 

Finalmente, no puede acercarse a cualquier lugar del mundo donde ella pudiera estar. En consecuencias el denunciado, desde hacen años, no se  puede aproximar al territorio de su propiedad ni a la vivienda y debe fisgonear antes de entrar a cualquier parte: no vaya a ser que esté la denunciante y sea apresado.

(“Más vale rodear que mal pasar”)

 

        ¡Nunca se presentó prueba alguna de las atrocidades que le endilgan periódicamente en sede policial y judicial fisgoneada por la “especialista”!: solo imputaciones embusteras. No obstante el castigo debe cumplirse so pena de ir a un calabozo por desobediencia.

¡Y siempre, con el temor del encuentro accidental!

(“Al peligro, con tiento, y al remedio, con tiempo”)

…

 

Ya en sede judicial ingresa esquivando un enjambre de abogados y público hasta llegar a la mesa de entradas del Juzgado. (Implora a “Ogùm, Señor de las tormentas”). En diez minutos llega a sus manos el escrito que tanto anheló durante varios años, el que le permite ingresar a su abandonada  propiedad. El pliego es leído y releído. Siente un enorme alivio. Una brisa celestial absolutoria depura la mañana. Ocurre luego de largos años del inicio de la primera cruzada: la reconquista del bien propio.

(“La mar en coche”)

 

Muchas veces esta argucia es prolijamente organizada por un feroz  equipo compuesto por: la mujer, una “letrada”  sin parámetros éticos ni morales (“Ser unas pérfidas”) y otras más: profesionales de la salud mental, amigas, gratificadas, etc.

(“El dinero no tiene olor”)

 

         Ocurre otro “prodigio”: Familiares muy cercanos a la querellante y amigas -propuestas como testigos- no asisten a ninguna de las audiencias citadas para legitimar  en contra del acusado.  

(“NO vender el alma al diablo”)

 

Según la interpretación del equipo consultado, conducido por un versado psicólogo  dedicado a violencia de género, llegaron a un veredicto: “El móvil de la inculpación puede ser la declaración de *insania*  para acaparar, de esta forma, la totalidad de bienes (los ajenos y gananciales) y buscar un lugar de internación para el despojado”. El apremiante consejo del equipo fue: “Pida mañana mismo el divorcio…” Cuestión que se cumple en forma cabal e inmediata.

(“Manos duchas comen truchas”)

 

         Según la internacionalmente famosa especialista francesa en este tema: Dra. Mary France Hirigoyen: (b) se trata del “acoso psicológico”; minuciosa y cruelmente dispuesto por la “abogada”, su clienta y las otras personas. ¡Un pillaje! 

(“Aunque las monas se vistan de seda, monas se quedan”)

                             ____________

 

-¿Quiere decir que ya puedo ingresar a mi trabajo? –Pregunta. 

-Exactamente. –Afirma el letrado..

-¿Seguro?

-Sí.

-Pero hoy no. Tienen que notificar a la otra parte. ¿Mañana entonces? –razona.

-Sí. Mejor. 

-Gracias.

-Después me cuentas…

-Claro…

¡Aleluyaaas…!  -Sale disparado del enorme edificio judicial. 

(Con las glorias se olvidan las memorias”)

 

A las dos de la mañana, enredado en las sábanas de la cama del dormitorio que alquila, sigue despierto imaginando lo que acontecería en el debut. Aguarda, las ocho de la madrugada, se apronta, saca el automóvil y se dirige al lugar. Estaciona en la parte trasera del Complejo, sobre la salida de la otra calle: “por si acaso…”

¡¡Entra!! 

(“La suerte está echada”)

 

Al ingresar observa aquello que supo construir con  tenaz esfuerzo (mientras trabajaba en el hospital de San Salvador de Jujuy y consultorio particular en esa ciudad). Discurre por el fondo, abre la puerta de su oficina con la llave de entonces: funciona bien, todo está como era en aquel tiempo, advierte que el bolígrafo de color rojo permanece  encima del escritorio, la silla corrida como en las retiradas; imbuido de una paz  infinita se sienta, en silencio recorre lugares y recuerdos. Una delgada capa de polvo  celebra la ausencia. 

(“A buen callar llaman Sancho”)

 

Pérfidas:

Antes de que le hiciera la demanda pretende (con instrucciones de la “experta letrada”) practicar un desarme psicológico: Es sometido a múltiples provocaciones: en voz baja, la cónyuge,  pronuncia agravios varios buscando respuestas violentas y que lleguen a oídos de la empleada doméstica o se graben en un discreto micrófono oculto; al arribar a lugares concurridos, igual estrategia, (seguramente con igual método). También pinchaduras telefónicas, batidores y hasta una misteriosa toma fotográfica al automóvil estacionado donde alquila para vivir (por parte de una mujer, hecho que presenció y le comunica el vecino. Como corolario, y a consecuencia del extraño evento fotográfico ocurrieron, pocos días después en San Salvador de Jujuy,: dos consecutivos  destrozos de vidrios del vehículo con la “desaparición” de todos los documentos y las escrituras originales destinadas al juicio: Patoterismo variopinto, pillaje general y asociación ilícita: ¡¿Demolición psicológica?! (Los acontecimientos son denunciados en la seccional policial, los vidrios reemplazados en “Blanco Vidrios”., Los documentos robados del automóvil debieron ser  buscados en los archivos oficiales y reeditados por una eximia escribana).  

(“No hay enemigo pequeño”)

 

 

Camina el pasillo central, recorre con la mirada los locales, redescubre a los inquilinos; llueven saludos solidarios… Están todos los que eran años atrás.

(Obras son amores, y no buenas razones)

 

Regresa hasta su vehículo, para ubicarlo en la avenida, frente al edificio. Arranca y avanza en forma lenta. Le llama la atención un patrullero que divisa por el espejo retrovisor: acelera, acelera el patrullero; frena, frena... ¿Seguimiento? En la vereda derecha, unos metros más adelante, dos agentes de a pie  no le sacan la mirada de encima. Para el automóvil, baja el vidrio, abre la puerta, desciende y se  aproxima a los uniformados.

-Hola. –Saluda y advierte confusión entre los policías. Piensa: “¿Quién los llamó?” “¿Qué acaso esperaban que salga huyendo?”. ¡Silencio total!…

Finalmente un funcionario se anima:

-Buen… Buen día...

-¿Necesitan algo? –Les responde.

-No. No… Nada… –Contesta, ahora, totalmente desorientados.

-¡Como los veo que me siguen con la mirada y además un patrullero viene por detrás…!!

-No… No… No pasa nada. –Concluye el de mayor graduación. Sube al automóvil y continúa su trayectoria más tranquilo.

(“No entender ni jota”)

 

Iniciar un recorrido de reconocimiento por el barrio y se detiene cerca de la comisaría, efectivamente no pasa nada. Gira en la esquina y termina estacionando al frente del Complejo, baja y se dirige a uno de los locales. Allí está el inquilino que le dio una mano durante su “eclipse obligada”. Transcurrió con él un buen rato enterándose de lo acontecido en tanto tiempo. Al salir de la oficina; ante su sorpresa, ahora se encuentra con cuatro policías en la puerta, dos son mujeres, una de ellas lo interroga:

-Usted es Alfredo …

-Si yo soy. ¿Necesitan algo?

-Tiene que acompañarnos a la Seccional.

-¿Qué pasa?

-Usted no puede estar aquí. Debe acompañarnos. Es una orden.

En la entrada del Complejo divisa un enjambre vigilante que mira lo que acontece, ahora también aparece el patrullero. Aquello raya en lo desopilante: ¿mil policías contra un despistado ciudadano que no acierta a entender para quien era aquel avispero color azul. 

(“Se armó la gorda”)

 

Silencio… Piensa… Mira a la concurrencia. Abre el portafolio y extrae la orden libertaria del juzgado: la que autoriza su ingreso al Complejo. Extiende la notificación a una de las uniformadas quien lo lee y vuelve a releer, luego  la entrega  a su compañera que repasa en voz baja lo dispuesto; el gesto oscila entre severo marcial a blando maternal. Por fin pasa la cédula al resto del equipo, el pliego va y vuelve entre ellos; opera una desorientación. La que ordenara que lo acompañe a la comisaría permanece inmóvil. (Como Edith la esposa de Lot, convertida en sal).

 

¡¡Desconcierto, irresolución, perplejidad!!

Ante el escenario el propio “liberado” resuelve poner orden:

-No hay problema señorita agente, vamos a la comisaría. Ahora soy yo que quiere ir. –Les comunica. ¡Se siente esclarecido! Invita a uno de ellos a trasladarse en su vehículo. (Luego de un cenáculo policial en la vereda, el patrullero desaparece).

En las dependencias de la Seccional lo hacen pasar a una habitación. Un policía está detrás del  escritorio; le pide que se siente, no habla al principio y se muestra como distraído.

Finalmente rompe el silencio:

-Yo también tuve dos divorcios. –Comenta despreocupado mirando la puerta.

Ahora el turbado es el visitante: “¿Cómo sabía este señor que cargo con dos separaciones? ¿Me tira la lengua? ¿Es un ‘semblanteador’? ¿Qué pretende?” Piensa.  Finalmente se decide a contar el entuerto:

-¿Usted conoce al psicólogo que escribe una columna en el diario…? –Le pregunta al policía.

-Sí. –Responde.

-¿Y al equipo que trabaja con el…?

-Sí.

-Bueno. Le cuento: hacen varios años, cuando recibí la primera notificación que me obligó a salir de mi hogar inmediatamente y solo con la ropa. Como no entendía nada de nada, fui a ver a ese psicólogo; él dirige el conjunto de abogados y licenciados que trabajan  temas de violencia de género. Luego de leer la cédula que recibí en mí casa, repasó detenidamente en voz alta la acusación.  Luego de algunos comentarios concluyó: "quiero verlo con mi equipo, regresa mañana". Al otro dia y antes de los saludos me dice: “Tienes que pedir mañana mismo el divorcio”.

(“Boda y mortaja del cielo bajan”).

 

Y continúa el experto consultado: “Podría ocurrir que pretenda declararte insano, esto haría ella para quedarse con la administración de todos los bienes: propios y gananciales; luego te buscaría un lugar para que vivas, un asilo. Una extrañación”. Dictamina.

(“Si buen consejo tomara, otro gallo le cantara”)

 

“Es conveniente que, mañana mismo, gestiones el divorcio; para eso puedes ver al abogado..." 

(“Metele que son pasteles”)

 

Terminado su relato espera que diga algo el policía. Callado, con gesto diferente, permanece en el escritorio mirando la pared,  pensativo… El silencio se impuso. De pronto entra una oficial que le entrega, en mano, un manuscrito de una carilla que lee en silencio (21). El visitante pide ver la comunicación; “no es permitido hacerlo” responde.

-¿Sabe quiénes están en la habitación de la izquierda? –Se confiesa el funcionario.

-¿Quién?

-Su señora, viene con su hijo desde el Complejo.

-¡¡Nooo…!! ¡No me diga! ¿Ella estaba en los locales? ¡¡Y por la mañana no puede!! ¿Y qué hace aquí?

-Bueno, ahora lo denuncia porque no cumplió con la perimetral, solicita que lo arresten. –Silencio… Y continúa:

-Viene con frecuencia a exponer contra usted.

-¡¡¡Otras mentiras!!!

(“La mano de Dios”)

 

-¡No puedo creer! –Exclama el acusado.

-No hace caso a la autorización que dio ayer el  Juez para que usted sí pueda ingresar por las mañanas y ella no.

-¡¡BUENÍSIMO!! Incurre en “desobediencia judicial”, tiene prohibido concurrir por las mañanas. Hoy es sábado y son las once y media. ¡¡No cumple la orden del Juez!!

-No se haga ilusiones, no pasará nada…     

(¿“La letra con sangre entra”?)

 

La despedida fue hasta cordial, solo falto el beso de cortesía. Con cien quilos de menos, salió solo, sin custodia.

(“Poner los pies en Polvorosa”)

 

Se dirigió nuevamente al Complejo. Al ingresar lo llama uno de los inquilinos:

-Por favor, venga. Entremos al estudio.

-Sí, Como no. ¿Qué pasa?

-Cuando usted llegó y fue para atrás, salió la Sra. y en la vereda comenzó a vociferar en forma violenta un montón de cosas, uno de los tantos gritos, y que me llamó la atención, fue: “¡Aquí no entra nadie…!” ¡Estaba desorbitada! No sé a qué se refería. Después llamó por celular y apareció el patrullero policial con un montón de agentes. Lo buscaban a usted. 

(“Está hecha un basilisco”)

 

-No se haga problema, fui a la seccional policial y todo está solucionado. Tranquilícese, ya terminó.  Fui para explicar. Es la estrategia de la otra parte: provocar violencia y luego inculparme (Proyección). El juez me autoriza ingresar por las mañanas, ella por las tardes…

-¡Sí, sí…!

-Nos vemos a diario.

-Me quedo tranquilo…

"Decíamos ayer…" (Fray Luis de León al regresar a la cátedra después de cinco años de ostracismo impuesto por La Inquisición por traducir Cantar de los Cantares del hebreo al castellano).

 

Pasados pocos días y sin invocación alguna, recibió una bendición: el invalorable apoyo de su primera esposa, abogada y jueza de familia que vino para acompañarlo con su cariño, ayuda y saberes…

(Suenan tambores Vudú invocando al Gran Bua)

 

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“Les gens que vous tuez se portent assez bien”.

(Aquellos que usted mata andan bastante bien. –Acto VI, escena II. “Le Menteur”-)

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(“Dios no juega a los dados”- Einstein -)

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(“Renacer de las cenizas”- Ave Fénix -)

(1), (2), (3), (4), (5), (6), (  ). En otro de los relatos.