Los tres filtros.

  


                  Los tres filtros   
                     (Sócrates)

Y los álamos zarandearon su enramada.
Quince años doblaron bellas campanas
y tres veces escucharon el no te quiero.
No te quiero, pero te quise, es realidad. 
¿La verdad?

Los abriles, nuevos tiempos colisionan.
No te quiero, no te quiero, no te quiero:
redoblan afonías, vértices caprichosos.
No te quiero, pero quiero son tus frutos. 
¿La utilidad?

La quebrada, la casa de colores encubren:
que no vaya y para siempre quien repasa.
Una ronda de plantas celebra tus volubles.
¡No recuerdas malquerencias y destierros! 
¿La bondad?
 
Te quise, pero no te quiero, 1 vez sello.
No te quiero, pero te quise, 1 vez digo.
No hay peñasco que destruya mi santuario.
Sí, escruta una tregua: “La vida es bella”.
Vivificar...



Los tres filtros de Sócrates:  
"Si lo que deseas decirme no es cierto, ni bueno e incluso no es útil, ¿Para que querría saberlo?"
                     La verdad.
                     La utilidad.
                     La bondad.
25 de julio de 2024

Cuba

                          

               Nocturno en Cayo Largo

                                                               Cuba


Cayo Largo confortó un nuevo embrujo:
con otras lunas, otros soles y blanca arena.
-Encrespada estampa en otro tiempo-.

¿Importa al brío sujetarse en su memoria?
O la espuma con el agua transparente
y el espejo con sus peces de colores.
¡Son mi cuerpo y solo el tuyo en la entrega! 

¿Es que asoman algún recuerdo y otra flor?
¡No! ¡Es el mar devorado por su arena!


Frutillar

                Nocturno en Frutillar

                                             Chile

¿No logramos en esa noches deslumbrada
-con el blanco de las sabanas enrolladas
en los cuerpos despojados y anhelantes-,
una nota, una gota, una lágrima, y tu mirada?

El espacio en el amor no tiene límites;
ni la rosa, ni el perfume, ni tu encuentro.
Es tu piel que se asoma temblorosa,
son las piernas enlazadas en la espera.

(En el lago y el volcán de su retrato).

¡¡Y por fin como el triunfo en la batalla;
con tu cuerpo y con el otro en uno solo!!
¿Fue un sello de tesoros escondidos?
O las brisas, y las noches, y las lunas.
                            …
¿Es que asoman los recuerdos y una flor?
¡No! ¡Es Osorno devorado por su espejo!