Gruta
La Gruta
¿Como fue cuando nacieron los deseos?
Tiempos de dudas, preceptos, mieses inciertas.
Ya en otoño y con los frutos por fin descifran
con terquedad lo que hoy proclaman.
Fue ese mundo el indagado con sus fraguas.
Lo hace igual el océano que traga solitario,
en el horizonte impiadoso, el cielo en llamas.
Es entonces cuando el ave ahonda su nido.
En la pequeña cueva escondida, como alucinada
-donde explotan en ecos batientes fuertes-
está un estrecho, cálido, suave, tierno resquicio;
el que da refugio vehemente a los amores.
Estrellas brillantes, imbatibles en las noches.
Órgano de Mar
Como rios que discurren en pendietes eternas para no volver
y se sumergen en el infinito de ese mar que vimos en poniente;
tiempo cuando el mar trago nuestro cielo enrojecido y quedamos...
Fue en aquel remoto lugar donde las olas entonaron para nosotros.
EL PRIMER VUELO EN JUJUY
Toda la población de la ciudad discute lo del “aparato que vuela”, el que ya lo hizo en la vecina localidad el 4 de junio; manejado por un francés llamado Marcel, fabricado en Francia.(1)
Julito parte acompañado con un joven vecino y con las recomendaciones estrictas de su madre María Ovejero.
Se trata del primer vuelo sobre la Ciudad de Jujuy, piloteado por el joven en su avión mono plano de 2 asientos en tándem (2).
La tarde se despierta algo calurosa, en el mes del viento norte, todavía incipiente. Los amigos marchan, silenciosos, apurados, expectantes, por la calle principal, son solo diez cuadras hasta el lugar del evento; acompañan el recorrido un mundo de gentes venidas de todas partes. Grande fue la sorpresa cuando encuentran una alambrada con una tranquera que cerraba el paso y un taquillero exigiendo el pago de un peso por persona para el ingreso hasta el avión. Ante semejante circunstancia los noveles concurrentes se conforman con apostarse alejados de los acontecimientos.
¡Nadie más se animó a remontarse!
CORONEL FELIPE VARELA
Casa colonial construida en el siglo XVII, actual calle Lavalle Nº 275 (demolida no hace mucho tiempo para construir un galpón sobre el terreno que quedó con una vistosa vidriera atiborrada de zapatos).
En aquella casona del mil seiscientos (antes de los arquitectos) se ingresaba por un portón apto para carros y caballos, luego discurrían un pasillo corto y el primero de los patios, embaldosado, hacia allí se abrían las puertas que daban ingreso a la habitación principal, la de recepción y otras dos a los dormitorios; un pasaje más largo, al final otro pesado portón que, flanqueada por mamparas con vidrios de colores, se abría al segundo de los patio, el de lajas con techo de alambres cruzados sosteniendo una parra de uvas blancas. Al ingresar y a la derecha, entre el madero y una “ventana enrejada de cuerpo entero”, parcialmente empotrado en la pared se imponía (en factura de loza inglesa) estoico, en actitud venerable, la imagen de San Antonio. Es el lugar donde se desarrollaron los acontecimientos vividos una mañana y que la historia no registró.
El respetable San Antonio con sus dedos índice y medio extendidos en gesto de exorcismo tiene, en uno de los pliegues de la sotana, una pequeña ranura disimulada que comunica con el interior del bendito. Por aquel artilugio penetraban, a diario, monedas de plata que aportaba el señor de la casa: el español Don Pascual Blas (1), uno de los más ricos pobladores de la pequeña ciudad; dueño, además de un almacén en la esquina de las actuales calles Belgrano y Lavalle, enfrente del costado de la primigenia Iglesia de San Francisco, y de muchas otras casas de aquella manzana.
EL "Quijote de los Andes", Coronel Juan Felipe Varela, nacido en Huaycama del Valle Viejo, Catamarca, el 11 de mayo de 1821. (Ascendido a General de la Nación en el año 2012, 133 años después de su muerte) llega a San Salvador de Jujuy, proveniente de Salta el 13 de octubre de 1867. Unos días después, el 23 de octubre, pasará a Humahuaca, a Yavi el 5 de noviembre, luego a Bolivia, para instalarse, acogido por el presidente boliviano Manuel Mariano Melgarejo Valencia, en Potosí donde da a conocer, en enero de 1868, su famoso “Manifiesto a los Pueblos Americanos sobre los Acontecimientos Políticos de la República Argentina, en los años de 1866 y 67”; una envestida contra el centralismo porteño y la asfixia del interior generada por el gobierno de Bartolomé Mitre. Luego de su reingreso a la Patria. Cae derrotado el 12 de enero de 1869 en "Pastos Grandes".
El estanciero y militar muere de tuberculosis y en la pobreza, confinado por el gobierno chileno en el remoto Nantoco ("agua de pozo") Copiapó (Chile), el 4 de junio de 1879 a los 49 años de edad (2 años, 7 meses y 22 días después de su llegada a Jujuy).
El episodio que nos ocupa ocurre en la casa ya descrita, la de Don Pascual. Pudo haber ocurrido el 14 de octubre de 1867, día siguiente al arribo del caudillo federal proveniente de Salta.
Seguramente, enterado Varela, por algún buen conocedor, de los caudales acumulados en las sandalias del bienaventurado Antonio, se dispuso a ingresar hasta ese mismísimo lugar. El próspero propietario advertido, un día antes, del arribo a la ciudad del caudillo federal, aprontó la platería y otros objetos de valor para retirarse, presuroso, a su casa quinta ubicada donde actualmente se encuentra el Hogar Escuela. Inaugurado el 4 de junio de 1950 por Eva Perón. Los ahorros del comerciante, acumulados en monedas acuñadas en Potosí quedan ocultos y custodiados por el Bendito del segundo patio. Ante la gravedad de lo por acontecer, deja escondido en el último baño, antes del fondo, al sirviente fiel (el “opa” de las casonas coloniales) para que, luego, reportara lo que pudiera escuchar. A la hora de la primera misa del día anterior a lo acontecer, Don Pascual, aprontan el equipaje, el portón de entradas es firmemente sellado; lo acompañan su esposa Josefa Eguren y sus hijos. Parten en carruajes, caballos y el cargamento.
Seis de la mañana. El Coronel de copiosos bigotes y sombrero alado, inician la marcha hacia el centro del poblado hasta arribar, con alguno de sus oficiales, al frente de la casa señalada; detiene la marcha y ordena a dos de sus adláteres que rompan las cerraduras y abran, de par en par, el portón. Precede seguro, como si conociera al dedillo el derrotero, e ingresa al paso con un baúl de cuero amarrado en ancas. Sin dificultad atraviesa por la calleja central de la casona hasta el segundo de los patios, el de la imagen que atesora. Llega al lugar, ordena detenerla caballería, inspecciona visualmente; enfrenta al Santo, parsimonioso lo recorre de pies a cabeza, se santigua, cuestión que replican los acompañantes. El silencio se apodera de la escena. Finalmente con vos grave proclama: “Por Dios y la Patria”, desenvaina la espada ganada en Chile -la de tantas contiendas- con el brazo extendido gira el arma describiendo un amplio arco que roza el parral hasta descargarla, en furioso y acertado golpe de gracia, en el cuello del Venerable que cae y se hace añicos en el suelo. “Teniente, desmonte, recoja las monedas, las pone en el baúl que llevo” –Ordena y desmonta, se dirige a donde se encuentra parte de la cabeza de loza del abatido Antonio, la acaricia con suavidad, lleva los dedos a la lengua, nuevamente se persigna; monta y parte precediendo la procesión. (2)
Suenan las campanas de la misa de ocho y media de la Iglesia de San Francisco en “La Muy Leal y Constante San Salvador de Jujuy”.-
(1) – “Senado de la Nación Secretaría Parlamentaria Dirección General de Publicaciones (S-1386/10) PROYECTO DE LEY El Senado y Cámara de Diputados,... ARTÍCULO 1º.- Declárase monumento histórico nacional al edificio del Colegio Nº 1 “Teodoro Sánchez de Bustamante” -ex Nacional... ...Cabe destacar que el Colegio Nacional de Jujuy se organizó en un momento crucial de la política en la provincia, cuando hombres como: Sánchez de Bustamante, Quintana, Pascual Blas y otros se jugaban la vida por la independencia de la provincia”.
El Aleph
El Aleph
Es la noche que se arrima testaruda.
Son dos números y ocho cuadros,
lo encontré con mi amigo esa tarde:
“Del Milagro” y portones enrejados.
Una pieza, una cama y mi Aleph.
Con el hálito en la noche; ¡solo yo!
Un portento los recuerdos y esa luz
de colores en mis ojos, atrapándome.
Son lugares con los tiempos concertados,
deliberan diversos mundos entre sueños:
son montañas y los bosques y el desierto,
hay llanuras con esos ríos en movimiento.
Y memorias que desfilan impiadosas:
Oigo cánticos y lluvias de los trópicos;
o los grandes zapallares en tu Alaska
que aportas para mí de esas privanzas.
Zadar: la música del órgano y su mar,
sonidos melodiosos de olas inventoras
encerradas entre piedras antiquísimas.
Y los mármoles remotos de sus calles.
Y los arcos y los puentes y los bares.
Atropellan y aparecen en el teatro del Aleph:
mil palacios, viaductos, iglesias y los santos.
Desafiando los vientos entre hayas y colores,
emergente, imperial: Catalina imperecedera;
es la imagen ennegrecida de su estatura toda
con nueve amantes a los pies que la veneran.
Finalmente, en madrugadas la realidad:
Eclipsada la indolencia de espejismos,
otros soles, otras sombras, otros tiempos
acompañan y señalan este nuevo rumbo.
Viven sombras que se lucen en mi Aleph.
HUACALERA
Raul Noro
Nacimiento de Guemes.
(Los pueblos de Perico del Carmen y el de Perico de San Antonio deben difundir este inaudito capítulo de nuestra historia y rendir homenaje al hijo de su tierra.)
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*Don Pascual Blas (casado con Josefa Ursula Eguren), se contaba entre los 34 màs "Grandes Propietarios de Jujuy". "Estadísticas de las Propiedades, Jujuy 1855". Cuadernos FHyCS Nº 21-11-22 año 2003. Cuadro 2. Universidad Nacional de Jujuy.
(5) Los datos volcados en la foja de servicio tienen que haber sido consignados por el propio cadete Güemes: "su país Jujuy". (“13 de febrero de 1799: Se le da de alta como cadete de la Compañía del 3er. Batallón del Rey. Fixo en Buenos Aires, destacado en Salta”).
(6) Joaquín González de la Pezuela Griñán y Sánchez de Aragón Muñoz de Velasco (Naval, 1761 - Madrid, 1830) fue noble, militar y político español, I marqués de Viluma. Tras derrotar al general rioplatense José Rondeau en la Batalla de Viluma o de Sipe Sipe,1 fue nombrado trigésimo noveno virrey del Perú (7 de julio de 1816 - 29 de enero de 1821) y capitán general de los Ejércitos.
Dr. Alfredo Linares.
Dr. Ricardo Podio
Un mundo de novedades. De todo ello, lo que queda para siempre en la memoria por trascendente, es el registro indeleble del médico joven idolatrado por el barrio.
Finalizado el año las clases y los prácticos, decido rendir primero Patología Médica, la preparo con Ernesto (el amigo desde la escuela primaria en Jujuy).
Inscrito en la secretaría para el examen, anoto la fecha y la hora. Llegó el día. ¡Por fin el momento de la verdad! Aguardo con los compañeros el llamado para entrar, permanezco expectante, más que en otras oportunidades. Por fin se abre la puerta, el docente pronuncia mi nombre, ingreso confiado, me siento, doy vueltas al bolillero y saco tres, elijo una con los temas que mejor recuerdo, no obstante uno de ellos no es importante, el que menos asimilé: estoy seguro que no me hará preguntas de ese contenido; el resto es de mi preferencia.
Por fin sale el último alumno, ya es de noche. Esperamos las notas. Se abre la puerta y aparece la secretaria con el registro de alumnos del examen, lee pausadamente los apellidos y nombres, finalmente la nota; debo esperar, la expectativa va en aumento, el último en nombrar soy yo ¡Por fin llega!: “Linares Alfredo: CUATRO”. Es el término de una jornada intensísima, incomparable, justa, para el recuerdo. Pero no termina allí, nuevamente me nombra y agrega: El Profesor quiere hablar con usted, puede pasar, lo espera en su despacho”. Nuevamente la taquicardia. Entro sin demora.
Podio fue un precursor en el ámbito médico; fundador de la Sociedad de Cardiología de Córdoba sus trabajos de exploración de la actividad eléctrica miocárdica marcaron un hito en la especialidad. Este visionario incorporó las residencias médicas en la ciudad; creó el equipo Interdisciplinario de Psicopatología en el Hospital de Clínicas; la UTI del Servicio de Radioisótopos y el Servicio de Técnicas no invasivas.
El histórico recinto, colmado de médicos y estudiantes, recobró la mística de sus mejores momentos, cuando distintos expositores relataron las historias de vida de Podio, arrebatada por la enfermedad a los 58 años.
El Prof. Dr. Emilio Kuschnir describió la trayectoria profesional remarcando sus profundas convicciones de sentido democrático y federalismo.
Alberto Cerda, ex Presidente del Centro de Estudiantes de Medicina, destacó que en la dictadura militar mientras los alumnos eran perseguidos y encarcelados, la postura de Ricardo Podio, poco común en esa época era de solidaridad con el Centro de Estudiantes y su espíritu y actitud democrática de defensa hacia ellos, lo inusual.
Carlos Scrimini, ex Presidente de la FUC rememoró que nunca censuró a los estudiantes o médicos por sus ideas. “Él mismo- expresó – sufrió el aislamiento por cuidar a sus estudiantes y defender la libertad. Era el único o quizás uno de los pocos que recibía, escuchaba y contenía, en épocas de la desolación de la dictadura”.
El Decano de la Facultad de Ciencias Médicas, Marcelo Yorio expresó respecto a la figura de Ricardo Podio “Hablan de Inquebrantable voluntad y diáfana lucidez; hablan de humildad, de sencillez, de profundo respeto por el hombre y fundamentalmente de la prédica con su ejemplo. Seguramente la lucidez es algo que se hereda. Seguramente también que se desarrolla, pero la inquebrantable voluntad es algo, que para los que ya tenemos años, deberíamos demostrar e inculcar en nuestros jóvenes que es muy necesario, porque estas figuras señeras nos demostraron que más allá de esa inteligencia y lucidez, lo que es necesario es la inquebrantable voluntad para cumplir objetivos, y para desafiar adversidades. De este gran hombre se habla de respeto institucional y en este país estamos necesitando mucho de eso. Hablar de esto. Es un hombre que para llegar a donde llegó, cumplió normas, aceptó las normas para llegar por concurso a titular, a presidente de sociedades, también para llegar a gestionar dentro de la Universidad Nacional de Córdoba, porque entendía que el respeto a estas normas hace que las instituciones crezcan fuertes” y agregó “ es importante porque estas personas innovadoras, estas personas que generaban tanto desafío, demostraban a su vez el respeto por el día a día, por el ejercicio del acto de servir, por el ejercicio del compromiso”.
Y como regalo para los profesores doctores y estudiantes, una clase magistral a cargo del Dr. Julio A. De La Riva dejó flotando en todo el Hospital Nacional de Clínicas que el conocimiento y el humanismo son parte inclaudicables de la formación de quienes se dedican al arte de curar”.