Doña "CHEPA" - Síntesis.






 “Doña CHEPA"
Síntesis

Julio Argentino Linares, nació en Salta, el 9 de julio de 1905 y murió el 22 de julio de 1989 en la capital de Córdoba a los 84 años de edad; vivió gran parte de su existencia en San Salvador de Jujuy (calle Lavalle 275, casa que heredó de sus antepasados Eguren y Blas); fue médico clínico, obstetra y trabajó en el Hospital San Roque. Luego de jubilarse se radicó, con toda la familia, en la ciudad de Córdoba de donde era oriunda su esposa (calle Paraná 678 y finalmente en Marcos Sastre y Martiniano Leguizamón ). Pocos meses antes de su fallecimiento, y en ocasión de visitarlo en Córdoba, tuve con él, durante varios días, unas largas e intensas conversaciones. Antes de aquella oportunidad, no fue muy afecto a contar lo poco que, por su escasa edad, su padre había logrado trasmitirle acerca de la familia Linares originaria de Sucre, Bolivia. Pareciera haber sido una especie de secreto familiar o un: "De eso no se habla”.
Me explicaba este silencio por el hecho de que mi abuelo, José Felipe Linares Castro, graduado de abogado en la Universidad Mayor “San Francisco Xavier” de Sucre en 1891; radicado en Salta ocho años después. Casó con María Ovejero Blas y falleció el 25 de agosto de 1921 en S. S. de Jujuy, cuando mi padre sólo contaba 16 años de edad, truncándose así, prematuramente, el principal vínculo con Bolivia. Desde entonces — y por pocos años— fueron muy esporádicos los contactos epistolares de Julio Argentino con sus raíces sucreñas (básicamente, con una tía monja, Francisca Linares, que murió en Tarija), para desaparecer totalmente a partir de la década de 1920. 
En aquellas largas pláticas que mantuve con mi padre, poco antes de su fallecimiento, es donde surgieron elementos sorprendentes que me llevaron a indagar, “in situ” -Llanes (Asturias, España), Sucre y Potosí- sobre mis raíces españolas, bolivianas, argentinas y las circunstancias que las rodearon. Una de las cuestiones más intrigantes fue el hecho de que Mariano Cornelio Cipriano Linares Rivas, artista pintor, hijo legítimo y primogénito del Dr. Mariano Linares Lizarazu, fuera rechazado por su familia paterna al punto de ser excluido social y económicamente, situación que, con seguridad, les dejó a él y a su hijo José Felipe (mi abuelo, quien finalmente emigró a la Argentina), una impronta indeleble en aquella cerrada sociedad de Sucre con protagonistas de tanta enjundia; cuestión que mi padre me reveló.
Al parecer, y según la tradición oral familiar, el conflicto fue generado por su abuela, el personaje más relevante de entonces, dentro y fuera de la familia, en la ciudad de Chuquisaca (Sucre): doña María Josefa Romualda Lizarazu, casada con Josè Bruno de Linares y Bustillo (a), conocida como “Doña Chepa”, públicamente considerada la Tercera Condesa de Casa Real de la Moneda, quien quiso ignorar a su primer nieto varón, Mariano Cipriano Cornelio Linares Rivas. Heredera de extensos y ricos territorios, además de una fuerte prosapia que puede rastrearse —en forma directa— hasta fines del 600 con Iñigo Jiménez, rey de Navarra, y Roberto I, rey de Francia, y de allí en adelante —en sucesión continua de padre a hijo—  por lo menos con dieciocho reyes de la casa de Borbón y de Champagne. Finalmente se entroncaba con los Condes de Beaumont a partir del Infante Luis de Beaumont (hijo de Juana II de Navarra y de Felipe III de Evreux), los Vizcondes de Arberoa y los Barones de Beorlegui; para concluir con el otorgamiento —por parte del Virrey del Perú, Manso de Velasco y confirmado en 1752 por el Rey Fernando VI— del título de “Conde de Casa Real de la Moneda”, el 22 de febrero de 1753, a don Juan Josseph Carlos de Lizarazu  Beaumont de Navarra Centeno y Fernández de Heredia, Caballero de la Orden de Carlos III, padre de doña  María Josefa Romualda Lizarazu de Linares (“Doña Chepa”), en reconocimiento por los servicios prestados al Virrey del Perú en la Casa de la Moneda de Potosí.
Al fallecimiento del  primer Conde de Casa Real de la Moneda, heredó el título su hijo primogénito Phelipe Bartohollomé Pedro Josseph de Lizarazu Beaumont de Navarra y Lisperguer, Tesorero Propietario de la Casa de la Moneda de Potosí y Regidor Perpetuo de su Cabildo, quien falleció, sin sucesión, el 17 de diciembre de 1818. Suponemos que, con aquel título, debió ser favorecida como tercera Condesa, Doña María del Carmen (1772 – 1845), hermana de Phelipe Bartohollomé, empedernida jugadora de naipes que, luego de dos fallidos matrimonios, tuvo cinco hijos naturales, cuestión que interrumpía la sucesión o, directamente, invalidaba cualquier pretensión. En consecuencia, a su muerte en 1845, la distinción debió corresponderles, sucesivamente, a su hermana doña María Josefa Romualda Lizarazu de Linares (“Doña Chepa”, 1780 – 1858) y, en segundo lugar, a su hijo mayor, el Dr. José María Linares Lizarazu (1808 – 1861), primer Presidente civil de Bolivia y principal líder de la causa republicana boliviana (1) . Esto hizo imposible, naturalmente, que aceptara un título nobiliario vinculado al pasado virreinal de Bolivia.
Doña María Josefa Romualda de Lizarazu Beaumont de Navarra y Lisperguer de Linares (“Doña Chepa”, tatarabuela de Julio Argentino y quinta abuela del arquitecto Julio Ernesto Linares Quintana) no perfeccionó la documentación para acceder al codiciado título, el que quedó vacante durante cien años.
En el año 1918, un espabilado español, Don Lucio Elio y Coig, magnífico ausente en los avatares de Potosí y su Cerro Rico, rebuscando un remoto parentesco retrospectivo con los Lizarazu en la línea materna del 4º abuelo del primer Conde de Casa Real,  allá por el año 1540 —es decir ¡206 años antes del otorgamiento del título! y ajeno históricamente a toda justificación— reclamó para sí, ante el silencio de la prole sudamericana, a un Juez español, el olvidado título. Solicitó, además, que la denominación fuese simplemente “Conde de Casa Real”, suprimiendo  “de la Moneda”, alusión inequívoca a las motivaciones absolutamente potosinas de su creación y las que, naturalmente, no le concernían. A esta última pretendida quita, el Juez no hizo lugar.
Actualmente (2012), detenta el título “boliviano” el madrileño embajador de España en Inglaterra Don Carlos Miranda y Elio; nacido el 27 de febrero de 1943. ¿Conocerá el diplomático la República de Bolivia? ¿Tendrá, al menos, una somera idea de la historia Virreinal del Perú y del Río de la Plata o de los avatares de aquellas épocas, motivo del otorgamiento del título? ¿Sabrá quién fue “Doña Chepa”? ¿Percibirá el actual Conde de Casa Real de la Moneda  (de Potosí) qué significa y a qué idioma  pertenecen las palabras “aíllo” o “ ayllu” o “cantuta” o “acullico” o “quipu” o “Antisuyo, Chincanisuyo, Contisuyo y Collasuyo”? ¿Tendrá una somera idea de la cantidad de nativos muertos por el trabajo esclavo en aquella mina –el Cerro Rico- para extraer el mineral de plata que cebó la Casa de la Moneda de Potosí, donde se acuñaron monedas de plata en cantidades descomunales, enviada -en su mayor parte- para alimentar la codicia de los Reyes de España, y el holocausto que  ello significó.
Pero, para poder entender qué es lo que pasó verdaderamente por aquellos tiempos y a quiénes, ciertamente, les correspondería el olvidado título nobiliario, debemos primero recrear: la personalidad, el entorno y la herencia inmobiliaria de doña María Josefa Romualda; quienes fueron Mariano y su hijo primogénito Mariano Cornelio Cipriano y, finalmente, aportar la prueba. Para ello, transcribiré algunos pasajes de la vida sucreña  que pintan el perfil de “Doña Chepa”, como quizás debió hacerlo su nieto primogénito, el pintor.


La personalidad: 
Narra el historiador Don Nicanor Arana Urioste en su libro “Linares, Patricio Cristiano” lo siguiente:
“Don Mariano Linares había contraído segundas (o terceras) nupcias con doña Benedicta Romero Rivero en el año 1862 (a los 53 años de edad), estableciendo su hogar junto a su madre, la Condesa de Casa Real, en la casona que ésta poseía en Sucre...”. “Era de fama en la ciudad el carácter dominante de doña Josefa (“Doña Chepa”), con quien no se avino ni entendió la recién desposada, cuya situación resultaba apocada frente a la avasalladora desenvoltura de su suegra”.
“Llegó a conocimiento del padre de doña Benedicta la situación deprimente en que ésta se encontraba frente a la prepotencia de `Doña Chepa’ y, como el señor Romero tampoco carecía de pujos y altanerías, un buen día, cuando doña Benedicta volvía de misa, muy de madrugada, se le aproximó uno de los viejos y conocidos servidores de su padre, llamándola con urgencia en su nombre; intrigada por la curiosidad y sumisa, se dirigió a la inmediata esquina  —que actualmente queda en la intersección de las calles Colón y Argentina—. Cuál no sería su sorpresa al ser recibida por su padre que, sin pérdida de tiempo, le ordenó subir en la cabalgadura que tenía lista junto a la suya y, sin más trámite, se la llevó a vivir en la apartada finca que poseía en el Departamento de Potosí. Quedó así doña Benedicta separada de hecho de su esposo, don Mariano, quien por uno u otro motivo hubo de conformarse con lo sucedido, ya que en aquellos tiempos es evidente que la potestad marital —y aun la jurisdicción de los mismos jueces— sólo llegaba hasta los umbrales de las puertas de las casonas...”. Esta situación duró más de diez años, desde 1848 hasta mayo de 1859 cuando -fallecida Doña Josefa Romualda el 18 de septiembre de 1858- José María Linares, hermano de Mariano y por entonces Presidente de Bolivia (1857-1861), lo urgió a recomponer su matrimonio con doña Benedicta Romero Rivero en consideración a la “ausencia obligada” de la expirada “Doña Chepa”.

            El entorno. 
El Dr. Nicanor Arana Urioste también nos cuenta: “Todo el país, por lo demás, mantenía sus estratos sociales con la rigidez adquirida en su estructura por obra de la conquista española y de la sujeción de la inmensa mayoría de la población aborigen...”   “La institución española que sobrevivió en las Indias, con referencia a la organización de la familia desde el punto de vista económico, fue el mayorazgo que, a principios de la República, todavía conserva su influencia, otorgando al mayor de los hijos varones de una familia preeminencia sobre sus hermanos, al menos cuando se trataba de la propiedad rústica. El mayorazgo crea la institución destinada a conservar la tierra evitando su disgregación en desmedro de la producción agrícola y de la unidad de la familia. El hermano mayor continuaba invistiendo parte de la autoridad paterna y su derecho de primogenitura daba lugar a verdaderos privilegios que, por ser tales, no podían ser aceptados como justos por el liberalismo de la época, razón por la que fueron abolidos una vez constituida la República; pero mantenía mucho de su prestigio en las costumbres y en una familia de terratenientes, como era la de la Condesa viuda, quien hizo sentir su influencia moral más que legal, debido también a la temprana desaparición de don José Bruno de Linares (su esposo)...”


Propiedades.
Manuel Frontaura Argandoña, en su libro “El Dictador Linares”, nos cuenta en referencia a José María Linares, futuro Presidente de Bolivia: “De este modo, es un republicano consciente; olvida sus títulos nobiliarios y es y será, nada más ni nada menos, que el ciudadano José María Linares, a secas. Es económicamente libre, porque sus propiedades agrícolas le dan renta suficiente para vivir en la abundancia, amén de que las de España están por recobrarse. Es ideológicamente libre y señor de sus actos porque el cordón de la conveniencia económica o de prestigio personal no le amarran; en ese momento es el individuo que más blasones  universitarios ostenta en el nuevo país...”
“Tal vez por inspiración de su madre cree llegado el momento de visitar la casona ancestral. Y se traslada a España, donde encuentra enrevesados los intereses de la familia, difícil la defensa de ellos, mal predispuestos a los magistrados de la Península para ponerle en posesión de su heredad. Estudia leyes y se toga brillantemente, reivindica su hacienda y hace la obligada peregrinación a Roma...” (1)


 Dr. Mariano Linares Lizarazu. 
Al parecer, Don Mariano Linares Lizarazu, mi tatarabuelo, era hombre prolífico, cuya intensa vida social lo llevó a casarse (o relacionarse) con doña Jacinta Rivas, fruto de lo cual nació su primer hijo a quien le puso su mismo nombre (Mariano) y que, en el remoto supuesto de que no hubo matrimonio, legitimó como su primogénito: Mariano Cipriano Cornelio Linares Rivas, en todo  de acuerdo a lo normado por el Derecho Romano, fuente de inspiración de la legislación occidental, cristiana y virreinal. Es decir: dicho derecho,  en el capítulo atinente a la patria potestad y cuando se refiere al nacimiento y la legitimación, sostiene que los hijos nacidos de concubinato, llamados “liberi naturales”, seguían la condición de la madre, en virtud del hecho cierto de la procreación. Pero, por influencia de las ideas cristianas, el derecho posclásico introdujo la legitimación como medio jurídico por el cual el hijo natural alcanzaba la calidad de legítimo, quedando sometido a la patria potestad. Para que dicha legitimidad fuera válida era necesaria la presencia de determinados requisitos: concepción fruto del concubinato, o sea, aquella relación permanente (tuvo un segundo hijo: Mamerto, fallecido a edad temprana), distinta del matrimonio. No era posible la legitimidad si los hijos eran adulterinos (si uno, u otro o los dos padres eran ya casados) o incestuosos (nacido de padres parientes entre sí, en grado prohibido). “El rescripto imperial fue el medio de legitimar en el derecho Justiniano. Producía efectos plenos y de esta suerte el hijo entraba en la familia del pater, sometiéndose a su potestad, con los beneficios que acordaba la consanguinidad”. En el supuesto que no estuvieran casados por la Iglesia, o que la documentación pertinente hubiese sido destruida por influencia de “Doña. Chepa”, todas estas eran condiciones  que se dieron plenamente en la relación de Don Mariano y de Doña Jacinta; y si de herencia nobiliaria o inmobiliaria se tratase, era Don Mariano Cornelio Cipriano el primer heredero, le gustara o no  a su abuela.


         Mariano Cornelio Cipriano Linares Rivas.   
    En consecuencia, ingresaba al mundo Mariano Cornelio Cipriano Linares Rivas (futuro artista plástico -pintor-) el día 16 de septiembre (conmemoración, paradójicamente, de dos defensores de perseguidos cristianos —lapsi— y finalmente desterrados: el Papa San Cornelio  y el Obispo de Cartago, San Cipriano)  sin poder saber todavía el año, porque no logramos encontrar la partida de nacimiento en los registros de aquel período, hecho insólito y por lo menos sospechoso. Sin embargo, nadie imaginó en la cerrada sociedad de “Doña Chepa” que, más de ciento cincuenta años después de su fallecimiento, ya no haría falta encontrar semejante testimonio; en el siglo XXI la situación de la procedencia genética se resuelve concluyentemente con las determinaciones del ADN, sustituyendo a  los más genuinos documentos filiatorios  (desaparecidos misteriosamente por aquella época). En este caso, deberemos apelar a la legendaria generosidad de doña Romualda —en una actitud de grandeza post mortem— y ella podría ceder una minúscula parte de su esqueleto a los fines del reconocimiento científico; yo me hago cargo de la misma generosidad, por la parte de mi abuelo José Felipe Linares Castro, fallecido a los 53 años de edad el 25 de agosto de 1921 y enterrado en el cementerio de San Salvador de Jujuy; bisnieto directo de “Doña Chepa”. Es de suponer que esta desaparición de la documentación, tiene como razón principal cuestiones sociales y económicas. 
     Se inscribe, así, Mariano Cipriano Cornelio Linares, en la línea sucesoria de la primogenitura y la heredad, con plenos derechos de legitimidad.  (2)

La prueba. (Se descubre el eslabón perdido).
En el año 1996 recibí una gratificante respuesta —a una carta que yo enviara y en la que solicitaba algún dato de mis parientes—  del Dr. Joseph M. Barnadas, Director del Archivo-Biblioteca “Monseñor Taborga” de Sucre. En ella transcribe:
 “Mariano Cipriano Linares español soltero é  hijo  lejítimo de D. Mariano Linares i de Da. Jacinta Rivas vecinos de esta Ciudad i feligreses de esta Parroquia, con Da. Regina Castro española soltera e hija lejítima de …”, como reza en la Partida de Matrimonio de Mestizos y Españoles del libro Nº 14 del 15 de marzo de 1863, con motivo del matrimonio celebrado en la Parroquia  “Sagrario de Guadalupe” en Sucre. Dicha respuesta concluye: “Sucre, 16 de octubre de 1996. Certifico que son transcripciones fieles a los originales correspondientes. (Firmado) Dr. Joseph  M. Barnadas DIRECTOR”; y  con sello: Archivo Biblioteca Arquidiocesanos  “Monseñor Taborga” Sucre Bolivia.
Seguramente, Maria Josefa Romualda (“Doña Chepa”) no atinó a desentrañar que en la línea directa de nuestros parientes estaban ya presentes situaciones  por lo menos curiosas y, sin embargo, esos antepasados se sentaron en tronos:   Sancho III Garcés, rey de Navarra que tuvo con Sancha de Aibar un hijo natural; Ramiro I,  primer rey de Aragón (1035 – 1063); un nieto: Sancho V Ramírez, rey de Navarra y Aragón (1076 – 1094) y tres bisnietos: los reyes de Aragón: Pedro I (1094 – 1104), Alfonso I (1104 – 1134) y Ramiro II el Monje  (1134 – 1137). O de otra de las líneas familiares tambien directas, el caso de: García III Sánchez, el de Nájera, Rey de Navarra (1035 – 1059), que tuvo un hijo natural -con una mujer cuyo nombre no se supo-: el Infante Sancho, su hijo Ramiro Sancho casado con Cristina (hija del Cid Campeador) y, a partir de allí,  los Reyes de Navarra: García IV Ramírez (1134 – 1150). Sancho VI (1150 – 1194). Sancho VII (1194 – 1234). Teobaldo I (1234 – 1253). Teobaldo II (1253 – 1270). Enrique I (1270 – 1274). Juana I (1274 – 1305). Juana II (1328 – 1349) y Luís, Conde de Beaumont y Evreux, casado con Juana de Durazzo. 
Interesa recordar la rama de los famosos Borbones, hoy presentes en el Reino de España: "El caso de Carlos IV, casado con María Isabel de Parma quien tuvo 25 hijos, ninguno de los cuales lo fue de su esposo". "O el de la reina Isabel II (de España), casada con  Francisco de Asís, quien no tuvo nunca relaciones con su marido; pero se acostó con todo lo que se movía" (3) . Sus hijos fueron doce, uno de ellos Alfonso XII, el bisabuelo de el Rey emérito Juan Carlos I: ¿Los herederos trajinaremos algún cromosoma Borbón?     
Al actual "contuso" monarca emérito español, alguien le “rizo por siempre su cabellera amarilla”. En este punto es bueno recordar al notable poeta cubano Nicolás Guillen:

LA ABUELA
Esta mujer angélica de ojos septentrionales, 
que vive atenta al ritmo de su sangre europea, 
ignora que en lo hondo de ese ritmo golpea 
un negro el parche duro de roncos atabales. 

Bajo la línea escueta de su nariz aguda, 
la boca, en fino trazo, traza una raya breve; 
y no hay cuervo que manche la geografía de nieve 
de su carne, que fulge temblorosa y desnuda.

¡Ah, mi señora! Mírate las venas misteriosas; 
boga en el agua viva que allí dentro te fluye; 
y ve pasando lirios, nelumbos, lotos, rosas; 
que ya verás, inquieto, junto a la fresca orilla, 
la dulce sombra oscura del abuelo que huye: 
el que rizó por siempre tu cabeza amarilla

   En Conclusión. 
   El  título de “Conde de Casa Real de la Moneda” —si “Doña Chepa” lo hubiera perfeccionado y descartada la heredad por parte de su primogénito, José María, en razón de su posición política como líder anti monárquico y Presidente Republicano de Bolivia— le hubiera correspondido al segundo hijo de doña Romualda, el Dr. Mariano Linares Lizarazu y de allí, a su primer nieto legítimo Don Mariano Cipriano Cornelio Linares Rivas, padre de José Felipe Linares Castro, bisnieto de Romualda, primer hijo varón, abogado, quien en  marzo de 1896 iniciara trámites para radicarse definitivamente en la República Argentina. Así llegamos a su tataranieto, el Dr. Julio Argentino Linares Ovejero (tuvo hermanos fallecidos en la infancia). Luego al cuarto nieto primogénito, el Dr. Julio Alberto Linares Carranza, como quinto nieto al Arquitecto Julio Ernesto Linares Quintana  (sin descendencia), de allí a su hermano el Dr. en Biología Mario Alfredo Linares Quintana y de él a su hija mayor Blanca Micaela Linares Moya, nacida en San Salvador de Jujuy el 16 de agosto de 2008; quién podría ser la legítima poseedora civilísima del título de Condesa de Casa Real de la Moneda..  Esta, seguramente, es la línea sucesoria de la hoy tan disputada gracia (4) ; en el supuesto, claro está, que interesara, a la familia Linares de Argentina, un título ajeno a nuestra condición y convicción democrática-republicana.
En relación a las propiedades de "Doña Chepa" fueron en gran parte reconcedidas dentro de la reforma agraria ocurrida en la primera presidencia de Víctor Paz Estenssoro (1952-1956)- (5) , y con el gobierno del Sr. Evo Morales (6)  las que quedaron.



Será justicia.
Inti Raymi 5.519 (21 de junio de 2012: solsticio de invierno).

        (a) Jose Bruno de Linares y Bustillo, nacido en Llanes (Asturias) el 06-10-1759; bautizado el 13-10-1759. "Residente en la Villa y Corte de Madrid, Oficial de la Contaduría de Indias y Administrador de la Aduana de la Villa Imperial de Potosí; Noble de Sangre y Solar (expediente ganado en 05-12-1788). Hijo de Josè de Linares Moro y Gutierrez y de Marìa Antonia de Bustillo Moro y Fernàndez; Hidalgos de Llanes..."



           (1) Propiedades:  [Son demasiados los feudos, resultando una lectura tediosa; sugiero pasar por alto e ir a (2)].  En la página de Internet de la familia Lizarazu de España encontramos, en referencia a las propiedades virreinales, lo siguiente: “Debido a la circunstancia de quedar sin herederos directos varios miembros de los Lizarazu Beaumont y Navarra, se reunieron en la cabeza de Doña María Josefa Romualda Lizarazu Beaumont y Navarra de Linares una notable cantidad de propiedades rurales, además de las que directamente le correspondieron de sus padres”.
“Podemos decir que las propiedades de Doña Josefa, o sea el feudo de los Lizarazu Beaumont y Navarra, empezaba por el norte en Agua de Castilla, sobre la línea férrea de Potosí a Río Mulato y llegaba por el sur hasta la actual Provincia Méndez de Tarija. No era del todo continua esa franja territorial, pero sí dentro de ella, la mayoría de las mejores propiedades son las enumeradas”.   
“Las propiedades de Cinti que correspondieron a Don Mariano Linares, pertenecieron antes a Doña Francisca López Nieto y Lisperguer (hermana de Doña Martina, primera condesa de Casa Real de Moneda y segunda esposa del Conde don Juan Josseph Carlos de Lizarazu), casada con Don Pedro de Ansoleaga, asesinado en S. Pedro Mártir por uno de sus `negritos´. La única hija de dicho matrimonio, Doña Julia de Ansoleaga, casó con el Brigadier Don Indalecio González de Socasa, que combatió en la batalla de Salta contra las fuerzas patriotas de Belgrano. Viuda ya Doña Juliana, encomendó la atención de sus propiedades a Don Juan Linares a quien, lejos de habérselas obsequiado, mortificaba con sus exigencias e ingratitud, como consta de la correspondencia del Presidente Linares; pero cuando dicha Doña Juliana se puso gravemente enferma testó a favor de su sobrino Juan. Al fallecimiento de éste en Jesús de Pilaya, dichas propiedades fueron heredadas por su madre Doña Josefa y no llegaron a ser enajenadas por ésta, pasando, a su fallecimiento, a Don Mariano Linares, entre cuyos hijos se repartieron. En 1954 fueron asaltadas, a título de reforma agraria, las correspondientes a la familia de Don José María Linares Romero y, mal informado el Ministro del ramo, declaró a la prensa que se trataba de tierras arrebatadas a los indígenas durante el gobierno de Don Mamerto Urriolagoytia. Además, las propiedades de valles profundos, como son las del Río Grande, entre Chuquisaca y Cochabamba y Río Pilaya, entre Chuquisaca y Tarija, nunca en la Bolivia andina fueron y ni aun siquiera estuvieron pobladas por aborígenes debido a ser lugares malsanos, sino por gentes descendientes de españoles y por mestizos blancoides, como se podía comprobar hasta en los valles cercanos a ciudades como Sucre, y con mucha mayor razón en regiones como las de Cinti y Tarija, análogas en su composición etnográfica a la predominante en el Oriente de Bolivia.  Ticala y Yani, Conapaya, Cuchu Ingenio, Ingahuasi y anexo, Culpina y Santa Helena, La Lava, San Diego y su ingenio, Ichuni y su ingenio, San Pedro de Porco, Cuchurani, La Compañía, Colocolo de Miculpaya, Calahoyo en Porco, Parpaya, Porco, Pilaya y sus anexos, Carapari de Cinti, Cerro Redondo, Lechera, Laramendi, Cedro Mayu y Liquinas del Frente, Liquinas del Morro, Sacari o Palca del Molino, San Pedro Mártir, Miculpaya, Haciendas de Wisir (Huisiri), Agua de Castilla y su Ingenio, Hacienda de Garcilazo, Samasa, Monterillas, Palpaya y Duraznos, Otay de Mizque, Calahoyo (Caiza), Chacra de Olti, Estancia de los Molinos, Nequeta  Pampa... La lista pasa de 50, pero descartando las que podemos considerar pequeñas, son alrededor de cuarenta. Con excepción del grupo de propiedades de Cinti (Ingahuasi, Culpina, Carapari, Hacienda Grande de Pilaya, San Pedro Mártir y Liquinas más las correspondientes a algunas de éstas, así como Peraspampa (Cachimayu) y Cerro Redondo y Liquinas del Frente, en el Departamento de Tarija, que correspondieron a Don Mariano Linares, todas las demás fueron enajenadas”. 

(2) Sociales: Un artista pintor no encajaba en la prosapia de la familia de Doña Chepa, con la posibilidad, además, de un título nobiliario.  Económicas: La herencia de esta familia era por aquella época, al menos cuantiosa, cuyo receptor primogénito no fue reconocido. Hay evidencias sugerentes que el acomodo de ambas cuestiones tenían otro destinatario.     

(3) "Hasta la coronilla. Autopsia de los Bobones" Iñaki Errazkin.                       

(4) “José María Linares Lizarazu (hermano de Mariano Linares). Presidente de Bolivia: 1857-1861. Nació en Ticala, Potosí, el 10 de julio de 1808.  Todo lo puso en su actuación política en la que gastó toda su fortuna hasta morir casi en la miseria. Ocupó, desde su juventud, cargos políticos de lustre: diputado, prefecto de Potosí, ministro de Estado del general Velasco  y ministro plenipotenciario. Estudió ciencias sociales. Como ministro de Bolivia en España firmó el tratado en que esa nación reconoció oficialmente la independencia de Bolivia. A su regreso al país salió elegido diputado. Durante su vida política fue deportado y vivió en Perú, Chile y Argentina. En 1857, mediante golpe de Estado, ascendió a la presidencia. Gobernó con rectitud e inflexibilidad. Apoyó la fuerza de su gobierno en la ética, con acciones implacables contra quienes transgredían la ley. Para hacerlo se declaró dictador, aplicó severas medidas de fiscalización. Redujo drásticamente los fondos del ejército y sus efectivos. Fue escrupuloso y austero en el manejo del erario público, con reducción de sueldos redujo el déficit público. El 14 de enero de 1861 fue depuesto por un golpe de sus propios acólitos: Ruperto Fernández, Manuel Antonio Sánchez y el General Achá.
Murió seis meses después en su exilio de Valparaíso, Chile el 23 de octubre de 1861.” (Wikipedia).


         (5) Descendientes Linares en Bolivia tramitan en España -por tercera vez-, un juicio para “desembarazar” el título de Conde de Casa Real de la Moneda, y que consideran indebidamente reotorgado.


          (6) Víctor Paz Estenssoro (1907-2001). Primera presidencia: “Entre las reformas, las más importantes y las que le darán el toque reformista al MNR están: El voto Universal (21-7-1952) promulgado como un homenaje a la memoria de Gualberto Villarroel, la Reforma Agraria (2-8-1953) que quizás fue la medida de mayor contenido social, la Nacionalización de las Minas (31-10-1952) que revirtió al Estado las concesiones mineras que eran explotadas por los varones del estaño. Patiño, Hochschild y Aramayo y la Reforma de la Educación que volcó al campo la mirada de autoridades y educadores.”   


        (7) Evo Morales Aima. Primer presidente de estirpe aimara (indígena), y uno el más destacado mandatario en la historia republicana de Bolivia.

Clotilde Aguirre


María Isabel
Gracias por el relato, me gratifica fuertemente.
Mi larga vida de médico estuvo siempre signada por el hospital público (Urgencias de Córdoba, Gutiérrez de Bs. As., Santa Casa de San Pablo (Brasil), El Carmen de Jujuy, Policlínico de Palpalá y donde más tiempo trabaje: el Pablo Soria); fue en esos hospitales donde tuve las mayores satisfacciones y siempre con pacientes humildes. Mi padre fue también médico en Jujuy (clínico-obstetra), y de él aprendí los valores que traté de imitar. También he visto en esos mismos hospitales, desafortunadamente algunas veces, que a los pobres se los discrimina.
Dile a la Sra. Clotilde Aguirre que, en realidad, me acuerdo de todas ellas.
Un abrazo
Alfredo





From: kuky_parra@hotmail.com
To: alflinares-44@hotmail.com
Subject: Recuerdos de hospital
Date: Sat, 29 Dec 2012 00:26:07 -0300

Estimado Alfredo,
                          En mi atención a pacientes en el Hospital Monterrico (fisioterapia) ayer tuve una conversación con una señora. Muchos relatos de sus vidas, vivencias, me parecen tan ricos que al rato los escribo. Te lo envío.  Me pareció muy tierno. Beso!
                                                                                  María Isabel



____Oiga Ud dotorita. sabe por esas ... ¿donde atiende el dotor Linares?

____Linares... ¿El traumatólogo?

____ Si. ese dotor, me supo atender cuando moza. Me vine de Santa Cruz (Bolivia) porque allá es muy caro pues pa que atiendan... y solita me vine a  juijuì a caer en las manos del dotor Linares... Tenía mi rodilla inflada como globo, el me saco una jeringa llenita de líquido amarillo... así, así...  no sabe dondi está?

____ Sé que él está viviendo en Salta...

____ Ansina me dijieron una vez... A mí me atropello la ambulancia del menesterio cuando mis hijitos eran chicos. Me frature la pierna... mire (f de fémur--) el mesmo me pidió el platino pa la operación, al menesterio, la pidió, porque los otros me querían cortar la pierna. y él dijo: No.
Y Ud. lo ve a él ??

____ Algunas veces... Nos comunicamos por Internet.

____Ve? ya qui lo conoce y charla con él, dígale, cuéntele: Yo soy la Clotilde Aguirre. El mi conoce bien. Yo estaba internada en el  Soria, y justo mijito me estaba esperaaando en la entrada, tenía la carita chorriada de tanto llorar. El dotor estaba de guardia y lo vio: le pregunto a quien esperaba.... y me lo llevo a mi sala, pobrecito mijito...
En dispues no lo vi más... Me dijieron : ya no está más acá.
Aura me quieren operar de las rodillas.... a él le tengo qui preguntar... Me atendieron otros pero no es lo mesmo...

Diáfana




                      Diáfana

Desde que llegó de forastero, esa tarde,
adivina cauces dormidos, resignados.

(Despertó sin lograr el amor y su pasión,
soñaba con salir a ese camino…)

Es ahora en que advierte lo escondido…
¡Hoy, al fin, echa a ver los brotes nuevos!
(Iba transitando sin haberlos conocido).

Pájaros nocturnos velan el amanecer…

Florecen en paz durante la madrugada
y le pone proa a los sueños ardorosos:
Como el colibrí, venciendo un vendaval,
busca en la flor el caldo vivificante
y audaz en su pico el néctar cosecha.

Hoy declara con pasión lo compartido.

¡Milagros de Dios en su demanda!

                      _____________

 


Sauce

        Sauce caído
(Un viernes de junio, 2020)

Ayer vi tu estoico sauce caído
y el ciclópeo tronco rugoso
en medio del barrial enmudecido.
Todavía sangran raíces despiertas

Vi como el destino no para
y le da robustez al rendido:
Asoman, fortuitos, dos brotes,
verdes, despiertos; mirando al cielo.

Súplicas del Reino: al sol y a las lluvias.
Su savia fabrica para continuar la vida;
porque no mueren los árboles caídos 
con tierra, aire, agua y raíces vivas.

No hay entrega: ¡Ni aún vencido!
(El amo con esperanza lo anima).
                  _____





Brisas



Brisas
(Y un Pedacito de Cielo)

Se de la piel fragante
y las manos mágicas.

Se de la gruta emplumada
y el nido con sus aves.
Remotos sitios extraños,
vedados, escondidos.

Se de los bríos conjurados:
uno sensitivo, otro manso.
Se del cuello silencioso,
y boca y manos y sombras.

Se de los ojos muy negros,
sagaces, lucidos, nocturnos,
como estrellas despertando
en un pedacito del cielo.

¡¡Se de la entrega y pasión!!
________

Lula y el Cardenal - 1980



(Anticipo. En elaboración, sin corrección)

Lula y El Cardenal - 1980

Viernes 8 de noviembre de 2019, 19 horas. Hace poco tiempo liberaron de prisión a Luis Ignacio Lula da Silva. Lo vi en San Pablo en 1980, hacen cuatro décadas.-

I
Venía de un turbulento episodio personal  generado por un pariente recién arribado a la ciudad  con el mismo apellido; fui  señalaron equivocadamente. Por añadidura vivíamos la crueldad de la dictadura de Videla (1979).


II

En el afán de encontrar respuesta a la necesidad de abandonar el país con premura, apelé a la evocación de lo ocurrido en los últimos tiempos con mi participación. Así es como vinieron a la memoria algunos acontecimientos, el primero, en forma cronológica, fue el episodio con mi amigo Miguel Ángel, ocurrió al salir de su departamento, temprano a la mañana, para ir a su trabajo: encontró a su automóvil con las cuatro ruedas desinfladas, heridas de muerte, por sendos cortes de cuchillo.
Estaba por terminar con el trabajo de la tarde en mi consultorio, entra la secretaria e informa: ”Un señor, muy nervioso, quiere hablar con usted”. Le pido que lo haga  pasar; es mi amigo profundamente perturbado, me narra lo ocurrido con su vehículo.
-Te cuento lo que está pasándome.
-No ahora... Esperà.
-¿Qué hago Alfredo?
-Termino de acomodar los papeles. En un momento salimos a otra parte, me narras que te ocurre y vemos que hacer.
-¿A dónde vamos?
-A tomar un café. ¿Te parece?
-Sí…
Partimos.
Elegimos una mesa apartada. Está impaciente, atemorizado. Sentados frente a frente me entera lo ocurrido durante los últimos días: Una fiscal del Juzgado Federal, donde trabaja, lo busca tenazmente, como una sombra. Alguien desconocido lo sigue y un sinfín de detalles de lo acontecido; al final lo ocurrido con el vehículo esa mañana.
-¿Pero por qué todo esto? ¡Es como como una persecución!
-No entiendo. La Fiscal me acusa de no atender bien mi trabajo; creo que eso no justifica lo que te cuento.
-Sí. No es motivo para que te hostigue de esta forma.
-Lo mismo pienso. Pero…
-¿No trataste de hablar con ella?
-Ni loco. A juzgar por lo que palpo y me pasa. La conozco bien, es un personaje maligno…
-¡Hay algo más que un mal desempeño en tu laburo. Lo que hicieron con el auto es demasiado, como un "mensaje"... Pienso que tiene que ver con el gobierno de facto. 
-¿Cacería política por parentesco?… 
-Lo intuyo: ¿Cabeza de turco? ¿Te quieren desaparecer?
-Sí, sí… También lo pensé, puede ser. ¿Qué hago? ¿A dónde me voy?
-Lo más cercano es Bolivia… ¡Es peligroso que te quedes!
-Lo tengo que pensar.
-¡No! No hay que pensar ni perder tiempo. ¡Debes desaparecer!
-¿Y la familia?
-Tienes que hablar; te van a entender. La veamos a la suegra, es inteligente, decidida. Después con tu esposa y los chicos. No se me ocurre nada más… 
-¿Me voy por un tiempo?
-Si claro. ¡Pero lo importante es ahora! No hay que demorar.
-¿Me escondo mientras tanto?
-No. Creo que tienes que salir mañana temprano. Hablá con la familia. Buscà donde pasar la noche y me avisas. Yo te llevo. 
…
“Conversé largo con mi familia. Comprendieron”. Me dijo...
Partimos al amanecer, antes de que la fiscal Ortiz se comunicara con la Aduana de frontera. Recorrimos: Alto la Viña y la ruta nacional 34, pasamos por San Pedro, Ledesma, Pichanal, Embarcación, el cruces con las rutas 81 y 86 que conducen a Formosa y Paraguay respectivamente, cruzamos por el costado de Tartagal, luego Campo Duran. El viaje fue en silencio con  preocupación; (cargamos nafta, no recuerdo adonde), continuamos hasta Salvador Mazza, siempre por la ruta 54, finalmente estacionamos el Peugeot 505 rojo antes de girar hacia la Aduana y Gendarmería. Miguel con su valija; parados en silencio, permanecemos un rato como para reunir ímpulso.
-Bueno… Vamos. –Decido-. Miguel ¿trajiste tu cédula?
-Sí. Claro.
-Estuve pensando en el viaje que es peligroso que la muestres, no vaya a ser que en la Gendarmerìa tengan información y te detengan; es mejor que pases los controles de Argentina y Bolivia con la mía de la Federal, traje también la libreta de enrolamiento. Esconde bien la tuya; ingresà primero vos, yo voy un poco más atrás. Si te la piden la exhibes y da mi nombre. En ese caso yo ingreso más tarde. Me esperas del otro lado.
-De acuerdo.
-Sì, así es mejor… Andà tranquilo, distraído, no muestres nerviosismo ni mires a los gendarmes, somos desconocidos y podemos llamar la atención por el semblante.
-Bueno, haré lo posible.
-La valija la llevo yo.
-De acuerdo
-¡Vamos! –Y se inicia la marcha al ritmo del resto de los incontables “pasantes” que cargan los bultos del contrabando hormiga. Yo atrás, a unos metros de distancia; Miguel es uno màs en la cola, rebasa el control Argentino sin ser demorado. A mi turno ocurre lo mismo. Nos reencontramos en la mitad del puente -en territorio del país vecino- un profundo alivio se apodera de los dos, vamos desahogados, casi satisfechos. De ese lado de la frontera no hay control, solamente una sucesión de ventanillas para pagar “bonos contribución”. Continuamos el recorrido hasta superar San José de Pocitos. Sentados en una pirca nos disipamos por un rato. Reanudamos la marcha; faltan algunos kilómetros y dos horas para la partida del tren desde Yacuiba (es información que logré del Consulado de Bolivia en Jujuy). Por fin el edificio de la Estación; hay una cola que aguarda la apertura de la boleterìa para adquirir el pasaje, la espera, algo tensa; saco en primera clase con asiento asignado. El tren espera, en 20 minutos parte rumbo a Santa Cruz de las Sierras. La conversación en el andén, casi un monologo, se refiere a la familia que deja. Convenimos en mantenernos en comunicación, él llamaría desde Santa Cruz. Hay recordaciones y mensajes a transmitir.  Por fin suena el silbato, silencio profundo y un fuerte abrazo. Se dispone a subir valija en mano.
-Miguel. Tengo unos dólares que te van a servir. Tomalos…
-Bueno… Muchas gracias. Espero que nos veamos algún día.
-¡Seguro! Iré a verte –Trepa al vagón a punto de iniciar la marcha. Pude verlo sentado con la mirada perdida…
De vuelta a Jujuy y luego de pasar Ledesma, una certera pedrada fragmento todo el parabrisas, frené a ciegas en la banquina, desmoronè un circulo en el vidrio astillado para poder ver la ruta, regresé a la ciudad anterior para reemplazar el destrozo con un fuere chorro de aire en la cara…

Pasaron algunos meses. Partí a visitarlo por primera vez, me aguarda en el Aeropuerto. El encuentro: emotivo, esperado, ocasión para una larga platica: recorremos lo acontecido en ambos lados y los difíciles avatares que le tocó vivir al amigo (con una aclaración: “me cambié el apellido”).
En sucesivos encuentros me narro su derrotero en la zona tropical del país colindante: Primero un aserradero en la selva y la noche que destapa la cama para dormir y se encuentra con una víbora; tiempo después  trabaja en una constructora de Santa Cruz de la Sierra, luego monta un negocio frente a la plaza principal. En uno de los encuentros conozco a su compañera y a hijos pequeños.
La última vez que lo vi, hace poco tiempo, vino con su esposa a Salta; antes fue a Jujuy -al mismìsimo Juzgado Federal de entonces-  a pedirle a mi hija la dirección. “Quiero verlo a Alfredo”, fue la demanda a su esposa en las últimas èpocas. El reencuentro, emocionante, ocurrió en la entrada de “Paseo Aldeano”…

III

 Corrían los tiempos de desapariciones y muerte durante la dictadura militar de los 70. Estaba yo con mi esposa en la casa de Alberto (hermano de mí suegro) en la calle San Martín, en el hall sentado en los chippendales conversando con Flora, la florista; suena el timbre demandante, se abre la puerta y aparece, demacrado, con gesto desesperado Jorge Turk, amigo entrañable de muchos tiempos.
-¡¿Qué te pasa Dumbo?! –lo interrogo ante el cuadro de angustia.
-¡¡Hoy la policía fue por mi casa tres veces a buscarme, yo no estaba, No sé qué hacer!!
-Tranquilo… Pensemos… Y viene a mi memoria lo acontecido tiempo antes.
-¡Es urgente me van a encontrar!
-No sé si recuerdas lo que hicimos con Miguel Ángel. –Y narro aquel episodio–. Podemos hacer lo mismo, te escondes en algún lado seguro y salimos mañana para Bolivia.
-No puedo. No tengo el pasaporte.
-No hace falta ese documento. Te presto mi Cédula Federal, hacemos lo mismo que con Miguel.
Suena nuevamente el timbre. Se trata del abogado y conocido escritor Héctor. Advierte el clima que se vive en ese momento en el living de Flora. Pregunta: “¿Qué ocurre?”. Y narramos los sucesos policiales y mi propuesta. Silencio... Por fin el recién llegado dictamina:
-¡No! Yo me hago cargo. Vamos "Dumbo" al estudio, allí tranquilos, veremos que hay que hacer.
-¿Qué  piensas hacer? -Indago.
 Sin mediar respuesta salen, quede paralizado. ¿Van al estudio? Con el tiempo me anoticio del cónclave de mi amigo con el letrado y otro abogado en el “estudio”.
…
Fue entregado en la Seccional Policial de Villa San Martín con la “garantía” de los letrados.
Pasados unos días me entero que la última comunicación con su esposa y la hijita de meses de edad en brazos, la tuvo Dumbo a través de una claraboya de la Comisaria; después se perdió su rastro… Una tarde fue transportado a Salta y desde esa ciudad, junto a otros presos políticos  “trasladado”. Lo fusilaron en el paraje  “Palomitas”, en la ruta a Tucumán. De aquel episodio se salvó Enzo, alumno de la Universidad y delegado estudiantil, que por ser italiano lo apartaron del grupo a ser “transportado”. Hoy reside en España. Fue él quien me narró lo acontecido con el único jujeño inmolado en aquel desolado lugar.
Poco tiempo después Héctor se exilió en España partiendo de Ezeiza con toda la familia, la novia de uno de los hijos y los respectivos pasaportes. El otro letrado fue nombrado funcionario de rango del gobierno provincial de la dictadura.

                                      IV

Otro de los episodios vividos tiene que ver con una pàreja joven, sin hijos, venidos de francia para dirigir la Alianza Francesa de Jujuy (Richard y Chantalle Brun). Por pedido de ellos les indique un matrimonio de psicólogos: èl un hermano laico salesiano (apellidado Loker), ella hermana de una dirigente gremial docente: Marina Vilte,  desaparecida, que no conocí). Luego de las primeras sesiones se encontraron con un cartelito pegado en la puerta del consultorio informando que no atendían en adelante. Fue así como los franceses me interrogan acerca de los motivos de la ausencia de los profesionales, mi respuesta: "fueron secuestrados y posiblemente  desaparecidos...". Luego de un prolongado silencio, el marido concluye: "Nos tenemos que ir de Argentina... ¿Que podemos hacer para ayudarlos?". Le respondí: "Cuenten a todo el mundo en Francia, lo que acaban de vivir...". Seguramente narraron,  en su país, quien hizo el "diagnóstico". 

V

Finalizadas las tareas hospitalarias, en la habitación de la Jefatura de Servicio se generan, día a día, una tertulia:  Pavcovich y yo con  una franca postura contraria al gobierno de facto -tema peligroso por aquellos años-; el resto de colegas traumatólogos, callados, escuchan. Fue ocurriendo algo que resultò significativo, gradualmente, somos menos los participantes del cìrculo hasta que convenimos con mi contertulio que habíamos quedado él y yo en el ruedo, el resto se retira discretamente: “¡Doctor, nos dejaron solos!”; es la admonición de mi Jefe.

VI

En tiempo de la dictadura, el consultorio particular de calle Belgrano (próximo a la casa antigua comprada poco tiempo antes) se vio afectado: salí del departamento de Barrio Lujan a las 17 has, un rato más tarde de lo debido. Me sentía angustiado. Al pasar frente al despacho vi a mis pacientes y ellos a mi; por esa única vez no los asistí y sin aviso proseguí la marcha: no me encontraba en condiciones anímicas para concurrir a esa obligación: ¡No detuve el automóvil, pasé de largo! Días después me enteré que otro de los médicos que atendía en el mismo lugar, el Dr Edison Ramón, difundió en el ámbito profesional aquel episodio como algo jocoso pero que  resultó descalificante: una inconducta. Cuestión que me inquietó profundamente.

Luego vino el diálogo en la vereda del Hospital y la dura decisión de salir del país dejando a la familia. ¿Por cuánto tiempo?...

VII

San Salvador de Jujuy, Hospital Pablo Soria 13 horas. Luego de la actividad hospitalaria del día el Dr. Arturo Pavcovich, Jefe del Servicio de Traumatología, se aproxima, en voz baja dice:
-Tengo que hablar con usted. A solas.
-Si doctor, de que se trata.
-No, aquí no, vamos a la vereda. –Comienza el desconcierto.
-¿Por qué la vereda?
-No me pregunte más y vamos.
Salimos del servicio, bajamos la escalera, cruzamos el hall central, la entrada, la vereda; el Jefe detiene la marcha y gira mirando en ambos sentidos.
-Caminemos hacia el Parque -Prosigue.
-Bueno…
-Quiero decirle que tiene que irse de Argentina.
-Pero… ¿Por qué debo irme?
-Es por su seguridad… No me pregunte más.
-No entiendo nada.
-No importa. ¡Debe irse ya de Argentina! Usted me contó que tenía una posibilidad de perfeccionarse con el Profesor Waldemar  Carvalho Pinto de Brasil, aproveche para salir de este País.
-Si. Ganè una pasantía en el Hospital La Santa Casa de la Misericordia en San Pablo, pero no es para ahora.
-¡No! Le repito: ¡tiene que irse, en estos días; lo antes que pueda!
-¿Y mi familia? No tengo nada previsto, no puedo dejar todo.
-Le repito. ¡Se lo ruego! ¡Corre peligro, desaparezca!... En todo caso llámelo al Dr. Juan Cruz Derqui del Hospital Gutiérrez; usted estuvo allí y se conocen bien. Él, seguramente, lo ayudará con los tiempos. Debe irse lo antes posible… En todo caso hágame llegar el teléfono del Dr. Derqui…
-Si doctor… No sé qué contestarle…
-No tiene nada que contestarme. Volvamos al Servicio.
Baje la escalera, en el hall central están los visitadores médicos, uno de ellos es amigo de muchos años y compañero en el secundario: Alfredo Reader.
Salí del Hospital y caminé sin rumbo fijo por el Parque; trataba de ordenar mi pensamiento: desfilaban por la mente: hijas,  mujer, trabajo. No había preparado nada para esta desaparición. Trataba de entender algo del diálogo en la vereda.


VIII


Varias décadas después: (restaurante “La Tienda”, barrio  “El Tipal”, Salta, año 2018) en uno de los reencuentros con Alfredo Reader -amigo de siempre- surge el recuerdo de lo sucedido aquella mañana. Por entonces  visitador médico (resulta ser el único testigo de la situación anímica y del peligro que corría si continuaba en Jujuy). Le pido que relate lo acontecido y lo grabo en mi celular.

Atando cabos; en otro de los encuentros en Salta con mi amigo "Alfo", ya en el 2020, logramos elaborar una hipótesis de lo que se guardó el Jefe de Servicio de Traumatologìa en 1979 al decirme, en la vereda, que tenía que salir pronto de Argentina por mi seguridad, sin explicar el por qué y quien le dijo que lo hiciera: El amigo visitador médico, conocía a un viejo radiólogo de San Salvador de Jujuy, quien lo invita a varios cenáculos mezclados, “discretos”, en una casa de “fin de semanas” en Barrio de Reyes; finalidad que, por aquella época, interpreta como el deseo de establecer amistad. En el último de los encuentros descubre -para su asombro- que desde el techo de madera descendía una escalera; sorprendido y curioso, inició la escalada, no pudo completarla: parado en el extremo superior alguien le dijo que no subiera; no obstante pudo divisar en el interior del “desván” acumulación de envases con alimentos imperecederos y al parecer también armas. Después de aquel episodio cayo en cuentas que los que integraban los cónclaves eran en su mayoría militares, seguramente, de altos rangos, todos con vestimenta civil y conversaciones un tanto de complicada interpretación.  En otro de los eventos asiste el obispo de Jujuy Monseñor Josè Miguel Medina (Designado en 1982 Vicario General Castrense y Emérito de Jujuy) personaje que generó un episodio ocurrido con el presidente Raúl Alfonsín en la Capilla Stella Maris, en abril de 1987. Las subidas dudas del visitador médico, hicieron que renunciara a próximas invitaciones con el convencimiento de que, en realidad, buscaban cautivarlo para que integrara el grupo (seguramente por la importancia de su vínculo laboral con la totalidad de galenos en el norte de Argentina). “¡Aquel lugar era un búnker!”. Su conclusión.
El destino, afortunado, hizo que mi Jefe viviera en el mismo edificio donde lo hacia el radiólogo de cuentas y ambos sus respectivos consultorios (en avenida Senador Pérez). Es evidente que se conocían y veían a diario laboralmente. Ocurrió que el médico de los rayos x era conocido, también, de mi padre, viejo médico, por quien se tenía una gran consideración. Supongo que sabiendo mi forma de juzgar los acontecimientos políticos, y diversas  acciones protagónicas para con la fuga de amigos como: Beto, Miguel Ángel, Raúl y el intento de hacer lo mismo con “Dumbo”; siendo yo galeno e hijo de un médico por quien tenía una gran deferencia; en un acto de bizarría y de intimidad, lo llevo a revelar a Pavcovich que  corría yo inminente peligro. Probablemente estuve presente en alguna de las “listas”; cuestión sobre la cual deseo, que alguna vez, se logre descorrer el velo…

IX

Es así como, después de aquellos episodios desgraciados, acelerè mí partida a  Brasil; para morar en el 4º “andar” del “Hospital Central Santa Casa de la Misericordia de San Pablo”.
Me tocó en suerte cohabitar con dos colegas, uno venido de Costa Rica y el otro de Guatemala; a partir de entonces amigos para siempre.
Las tareas hospitalarias eran con exigencias y sin respiro. Los descansos quedaban para el día domingo, algún feriado patrio o carnavalesco.
La historia que me ocupa ocurrió un día en los primeros meses de 1980, sin precisar la fecha. (Por entonces la preocupación principal y total era la medicina). Lo que voy a narrar quedò en los recuerdos más vívidos:
“Aufredo, vamos ver uma manifestasao contra o governo militar”. Es la invitación de un colega.
Brasil transita los últimos estertores de una dictadura militar, la que derroto al presidente democrático Joao Goulart en 1964 y que se prolongaría por 21 largos años. En 1980 gobierna el general Joâo Figueiredo, ex Jefe del Servicio Secreto de Brasil.
El ambiente que se respira resulta al menos “espeso”. No advierto yo lo que sucede fuera de los muros de La Santa Casa, a no ser el pequeño diario rosado que depositan en la salita previa a los quirófanos con noticias policiales y de violencias: Alguno de los protagonistas, referidos en los informes del día anterior, esperan en la mesa de operaciones para ser “reparados”. Otra noticia que me llama la atención es aquella que narra como un viejito, completamente desnudo, en la noche y en una zona despoblada, hace señas a los automóviles pidiendo auxilio, cuestión que no ocurre hasta que uno de ellos fue a la Policía más cercana y narra el espectáculo; finalmente auxiliado por un patrullero resulta ser un anciano Cardenal de la Iglesia Católica que fue asaltado, robado su vehículo y desvestido.
Quienes dirigen el “Servicio de Columna”, ayudantes y becarios de ese país, no refieren alteración pública alguna contraria al régimen gobernante, lo importante es la medicina; pertenecen, seguramente, a la clase acomodada de la ciudad. La invitación de mi compañero brasileño a ver la manifestación me resulto interesante y desacoplada del mundillo que vivíamos los residentes extranjeros. “Sì. Vamos”; fue la respuesta segura a presenciar una marcha  contraria al régimen de entonces.
-¿Por qué se manifiestan?
-Desde o ano pasado, houve greves (hay huelgas) a partir de “San Bernardo do Campo”, faz parte do grande San Pablo, a zona industrial. Existen fábricas e um líder à frente de tudo isso. (Desde el año pasado, hay huelgas a partir de "San Bernardo do Campo", que es parte del gran San Pablo, una zona industrial. Existen fabricas y un lider al frente de todo eso).
-¿Son de izquierda?
-Nâo sei. Eles pedem melhores salarios e mais liberdade. (No sè. Ellos piden mejoras salariales y mas libertad).
-¿Y el gobierno que hace?
-Eles reprimen e prometem mais “liberalização”, mas nada acontece. (Ellos reprimen y prometen mas "liberalización", pero nada pasa).
Partimos caminando hasta donde ocurriría el paso de la manifestación. No recuerdo el día, la hora ni el nombre de la “rúa”. Ocurrió, como dije, en los primeros meses de 1980; tampoco imaginé lo que iba a presenciar:
Las veredas están colmadas de gentes diversas, se advierte gran expectación, el silencio invade... Policías ocultos por sus cascos y escudos vigilan e impiden el cruce a la otra vía. Un paradójica sordina le imprime ceremonia a la espera. Luego de una prolongada espera, invade el espacio un rumor creciente, de pronto, las miradas se dirigen, todas, hacia un punto. Lejos se advierte un “frente” de hombres y mujeres abrazados férreamente de vereda a vereda; encabezan un hormiguero humano vociferante, con carteles de colores y  leyendas, marchan por detrás de la "cadena". Mi colega mira azorado lo que se aproxima y  comenta: “Nunca vi esto”. Es aquello una manifestación multitudinaria con cánticos y eslóganes contra el gobierno militar, reclaman justicia y libertad. “Son los metalúrgicos que están en huelga” se anima mi compañero. Los espectadores vociferan y aplauden el inusitado espectáculo.
-¿Vocè sabe quem vai para o meio da coluna? (¿Sabes vos quien va en medio de la columna?).
-No. No conozco a nadie
-È o que moviliza os trabalhadores, o nome dele è Lula. (Es el que moviliza a los trabajadores, el nombre de èl es Lula). (1) 
(Es evidente la emoción del gentío de las veredas).
-¡En el Hospital no escuche nada!
-Nao, isso nâo è falado. (No, de eso no se habla).
-¡Que raro!
-Nâo acredite, olha quem è o poximo a Lula. (No creas. mira quien esta al lado de Lula). 
-¿Cuál?
-Aquele que anda de caubòi e camiseta com o braco de Lula. (Aquel que va de vaquero y remera del brazo de Lula).
-No. Ni idea. No sé quién es.
-Monsenhor Paulo Arns. (Monseñor Paulo Arns). (2)
-¿Quién?
-O Cardeal. (El Cardenal).
-¿Cómo?
-Se o Cardeal Arcebispo da maior Diocese de mundo, Saint Paul. (Es el Cardenal Arzobispo de la mayor Diócesis del mundo, San Pablo).
-¿Y que hace en la huelga?
-Acompanhar os trabalhadores, Elen è amigo do Lula. (Acompaña a los trabajadores. Èl es amigo de Lula).
Al día siguiente me entero por un diario que la manifestación lo fue con 300.000 trabajadores y concluyó en una Iglesia, creo que La Catedral, con una misa oficiada por el Arzobispo Cardenal Arns; a un costado del altar, parado respetuosamente: Luis Ignacio Lula da Silva.

Pasaron muchos años de aquel evento crucial en San Pablo. Busqué por todos los medios el relato de los acontecimientos de aquella  época y que quedaron en mi alma gravado para siempre. No logré, hasta hoy, información alguna de la incomparable marcha de trabajadores metalúrgicos en tiempos de la dictadura en Brasil con Arns y Lula a la cabeza. Una suma que me recuerda (salvada la distancia) la prèdica rebelde de Jesús de Nazaret y su corolario...

(Como nota “pintoresca” de la època, las cartas que recibí de Argentina -la otra dictadura- venían abiertas y ensobradas en plástico transparente con una leyenda indicando que ese era el estado en que llegó al Estado Federativo de Brasil).-

____________________

(1)  Luis Ignacio Lula da Silva. (1945).
Nació en Caetès, Pernambuco, el 27 de octubre de 1947. A los 14 años de edad trabaja en una planta de tornillos. En 1964 pierde parte de un dedo meñique trabajando en una fábrica de autos; en ese año ocurre el golpe militar. En 1968 inicia su carrera sindical en el gremio de metalúrgicos. El 1º de abril de 1980: huelga de los 41 días. Presidente de la República Federativa de Brasil desde  el 1º de enero de 2003 al 31 de diciembre de 2010. Preso político…

(2)  Paulo Evaristo Arns. (1921 – 2016).
Sacerdote Franciscano. Tercer Cardenal de Brasil. Arzobispo de la Diócesis de San Pablo desde el 22 de octubre de 1970 hasta el 15 de abril de 1998 (28 años).

Fotografía


 

 

 

           Fotografía en blanco y negro.

 

        Imagen de la mano en tu hombro 

        no parece que alborote, ni desista.

        Desenvuelto el retrato sin rubores

        sellan lo que guarda: ¡esperanzas!

 

        Es tesoro encubierto, clandestino

 

         Cejas curvas, ojos vivos, entrevistan:

         sagaces, penetrantes y centelleantes;

         sigilosos, si demandan, si convocan. 

         Los conocí sensitivos, por las tardes.

 

         Son los labios que dibujas con mohín

         seducen sus deseos, los que aguardan.

         Gestos vagan en las venas, averiguan. 

         Naciendo solos en todos los plantones.

 

          Son tus senos escondidos, otro aguardo

          y es la túnica la que vela tus secretos,

          y es el cuello, empinado, su modelo:

          esperanzas por amores que no llegan.

 

          Brazos, sutiles, gráciles, anudan sueño;

          son las manos que sostienen decididas

          ese arco acerado del candado vigilante

          el que  abra el caudal de nuestro amor.

 

            ¡Son tesoros hechiceros, encubiertos!

         

Gruta


                          La Gruta

¿Como fue cuando nacieron los deseos?
Tiempos de dudas, preceptos, mieses inciertas.
Ya en otoño y con los frutos por fin descifran
con terquedad lo que hoy proclaman.

Fue ese mundo el indagado con sus fraguas.
Lo hace igual el océano que traga solitario,
en el horizonte impiadoso, el cielo en llamas.
Es entonces cuando el ave ahonda su nido.

En la pequeña cueva escondida, como alucinada
-donde explotan en ecos batientes fuertes-
está un estrecho, cálido, suave, tierno resquicio;
el que da refugio vehemente a los amores.

Estrellas brillantes, imbatibles en las noches
.

Órgano de Mar


                 Órgano de Mar
                        y  Alicia.


Solos  tú y yo, yo y tú, en la rambla del repaso en Zadar
y el decurso de las olas que penetra en los mármoles;
sonidos que escuchamos solo tú y yo, yo y tú, esa tarde.
Malecón de evocaciones con amores que ya no son.

La rueda prodigiosa urgida por el sol es batida con los pies.
Resonancias desde el órgano activadas en la creciente
se conjuga sus colores por las noches en el piso y su aureola.
Tú y yo, yo y tú, empapados con ensueño y sus matices.

Aromas peregrinos de otras partes y un sonido imperecedero.
En mi Aleph lo adivino: Estertores de la tarde en el ocaso,
escollera de recuerdos para siempre. Ya en poniente pude ver
como brotan en mis ojos esas aves, sus graznidos y aquel mar.

Como rios que discurren en pendietes eternas para no volver
y se sumergen en el infinito de ese mar que vimos en poniente;
tiempo cuando el mar trago nuestro cielo enrojecido y quedamos...
Fue en aquel remoto lugar donde las olas entonaron para nosotros.