Zermat

                    Zermat

Repaso un mundo albo, sin roturas:
callejas antiguas, pueblo enamorado.
En tiempos sin flores un cálido hotel.

Lo conocimos en el invierno rígido.
Continúa Annecy y su montaña azul;
el imaginario de historias distantes.

También recuerdo la nevisca Iglesia
de la misma casta, la que nos unió,
allí encolumnados para comulgar.

Son memorias con sus espejismos.
¡Es Zermat resucitando caletres!
                 Irrebatible.

Huacalera

 

“El Callejón”

        (Huacalera)

 

Lo sabemos. Fue una ronda:

La arboleda, el Río Grande

y madrigales entre espigas.

Tu casa: grana por la tarde,

suda ardor en las ventanas.


Nos bañamos con los soles.

El callejón está amparado:

verde  perenne, disipando.

Paso lento imperecedero

concluyente de armonías.


Con mis  cerros y tus  cielos,

luz toronja al ocaso: ¡Arde!

Profusas vuelan las cotorras,

chillan inminentes a su nido.

El loro viejo desfila solitario,

           concluyente


            Éramos dos y pareció perpetuo    

            encontrarnos con los brotes, aires,                                                           troncos viejos, pircas sempiternas.

 Armonías de otro tiempo prodigan

           promesas y ardores en ese tu patio.


           Sueños que me asaltan sin cuidado

desgajando recuerdos recurrentes.

Es mejor morir en la inconciencia

que navegar frente a la corrient.


Verdes, sepias, blancos, negros, rojos;

pintan sueños en los rizos de las tardes.

Soles, vientos, lunas, esencias rigurosas;

reunión inmune en todos mis silencios.

Solo eso: fantasías, quimeras en ese día.


A.L.